lunes, 21 de agosto de 2017

Una mañana en "Bitaka Market" de Sofía

ADVERTENCIA: Este es un blog dedicado en su inmensa mayoría a la lengua y literatura búlgara y a mis experiencias en el país. No es un blog nacionalista, ni un blog que hable exclusivamente de lo bueno. Entre artículos, poemas y exaltaciones a la lengua de Bótev, vais a encontrar mis experiencias y vivencias en el país, y como es normal, no todas son positivas. La realidad de pobreza y miseria de gran parte del país es una realidad que intento mostrar con artículos como este y a través de mi poesía.

En junio pude visitar el desconocido y fascinante Bitaka Market. Ya tiempo atrás algunos amigos me habían hablado de que en Sofía hay "un mercado de gitanos donde puedes conseguir casi de todo". Pasaron los meses y fuí dejándolo, hasta que decidí ir a conocer ese lugar.



CÓMO LLEGAR 




Yo fuí andando, ya que vivía relativamente cerca por entonces y era un paseo de unos veinte minutos desde casa. Pero para los que venís desde más lejos o no os apetece andar, tenéis que usar el trolebús 2, 2A o 4 y bajaros en la parada de ZH. K. Hazdhi Dimitar. Desde allí tendréis que andar un poco, y os recomiendo llevar el GPS para no perderos, ya que hay que atravesar campo.


QUÉ PUEDES ENCONTRAR EN BITAKA MARKET

Conforme entras al mercado, empiezas un recorrido laberíntico rodeado de puestos, top-matas en el suelo y barbacoas improvisadas dónde puedes agenciarte desde piezas para el coche, libros antiguos entre los que puede haber auténticas reliquias o recetarios de cocina de hace 30 años, harapos que se hacen pasar por camisetas o pantalones, carritos de bebé a los que les falta alguna pieza, bicicletas y radiadores oxidados, geles de ducha empaquetados, bisutería, cafeteras, retratos de los héroes nacionales, todo tipo de utensilios... 

Algunas cosas parecían nuevas, otras estaban más que usadas, pero muchos objetos parecían inútiles y compeltamente inservibles.








En el camino tanto a la ida como a la vuelta me encontré con muchísima gente, desde señoras que improvisaban un top-manta en la acera de la transitada cuesta que nos lleva al mercado, policías, individuos que tenían apariencia de ex convictos, niños correteando, coches, y cómo no, carros arrastrados por la ilusión de vender algo.

Me gustó mucho adentrarme en este lugar y ver todo esto tan de cerca. Reconozco que en algún momento me sentí incómodo porque estaba haciendo fotos a veces discreta, pero otras veces muy descaradamente.

Solo compré un libro de filosofía de Descartes en checo. Este mercado esconde basura, pero también reliquias que explosionan en todo ese decadente ambiente de desamparo y resignación.

Entrada relacionada:  
Un día cualquiera en Lyulin 
В клуб перото 

0 comentarios:

Publicar un comentario