miércoles, 28 de junio de 2017

Un día cualquiera en Lyulin

ADVERTENCIA: Este es un blog dedicado en su inmensa mayoría a la lengua y literatura búlgara y a mis experiencias en el país. No es un blog nacionalista, ni un blog que hable exclusivamente de lo bueno. Entre artículos, poemas y exaltaciones a la lengua de Bótev, vais a encontrar mis experiencias y vivencias en el país, y como es normal, no todas son positivas. La realidad de pobreza y miseria de gran parte del país es una realidad que intento mostrar con artículos como este y a través de mi poesía.

Empecé este post con la idea de reconstruir el relato de mi experiencia en el barrio de Lyulin en Sofía. Llevaba meses queriendo visitarlo, pero debido al frío lo fui posponiendo. 

Por fín he podido ir, y he encontrado lo que esperaba: pobreza palpante, calles y aceras en un avanzado estado de deterioro, y personas cuya apariencia y poder adquisitivo se mueve entre la delgada linea que separa la humildad de la pobreza. A mi pesar no pude comunicar con la gente local, y me limité a intentar pasar desapercibido entre la penumbre y el día a día de este barrio obrero, excepto cuando me ponía a hacer fotos.

Mi idea es mostrar una parte de lo que ví en este barrio, ya que Bulgaria es mucho más que Veliko Tárnovo, Vitosha, Bansko y el Mar Negro. Bulgaria también es pobreza. Bulgaria también son 100 euros de pensión mínima. Bulgaria también son los 3 millones de búlgaros que viven en el extranjero. Bulgaria también son los gitanos, y en general todas las personas que llevan generación tras generación hundidos en un eterno pozo de pobreza y exclusión social.

Sé que hay barrios más pobres que este, aunque más que barrios son literalmente getos, como fakulteta. Ahí todavía no me he atrevido a entrar, pero espero poder ir algún día.




El aliento de la miseria
y el sudor de la descomposición
me hechizan.
Mientras tanto, todo a mi alrededor
se marchita.
Pero yo sigo bailando
en este sinfín caótico
esperando la llamada
de alguien
o algo 
que me devore 






Entonces decidí levantarme

y pude contemplar la miseria

que me rodeaba


















Fotografía de Pedro Sousa

Fotografía de Pedro Sousa




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