martes, 1 de noviembre de 2016

NIKOLA VAPTSAROV. SIEMPRE INCÓMODO.

En este post comparto un discurso que dio Zhivka Baltadzhieva en la Biblioteca Nacional de España en homenaje a Nikola Vaptsarov, que tuvo lugar en Madrid en diciembre de 2009.

A continuación del discurso podréis leer el poema de Nikola Vaptsarov titulado ДВУБОЙ y su traducción al español por Zhivka Baltadzhieva. 

Nikola Vaptsarov
 

NIKOLA VAPTSAROV. SIEMPRE INCÓMODO

El 7 de diciembre de 2009 él hubiera cumplido 100 años, pero murió a la edad de Cristo, murió fusilado por un pelotón de soldados en los túneles de un cuartel del ejército, situado en pleno centro de Sofia, exactamente allí donde hoy día está el Palacio de la Cultura. Le fusilaron por antifascista. Le fusilaron bajo tierra, a oscuras. Ni siquiera le dejaron ver las estrellas… ¿O fue al amanecer, o a plena luz del día? Pero el crimen… fue en Sofia. Y él amaba las estrellas. Y el mar… Y la vida.

Por ella, la Vida,
lo haría yo todo.
En cohete de pruebas
surgiría los cielos,
en un frágil cohete
buscaría yo sólo 
un lejano planeta…



Son tan sólo unos versos del poema titulado Fe, el poema que abre su primer y único libro: Canciones del Motor (1940).
Por ella, la Vida Vaptsarov fue fusilado. Y entró en una lista donde están los nombres de otros grandes de nuestras letras: Hristo Botev, Aleko Konstantinnov, Dimcho Debelianov, Gueo Milev, Hristo Yasenov… es una lista muy larga, no creo que tendremos tiempo para enumerarlos a todos. Benditos sean por haber existido, por seguir viviendo en la palabra y en nosotros.


Pero no es la muerte la que convierte a nuestros poetas en grandes. Son ellos los que anulan la muerte. La vida de Vaptsarov fue difícil y breve. Pero no, aún no ha terminado.
También es difícil y polémico el destino de su obra. Yo soy una persona ya mayor. Recuerdo cosas que parecen ilógicas y sorprendentes. Pero simplemente son tristes. Provocan vergüenza ajena. Hablan de las manipulaciones políticas y de las limitaciones humanas e ideológicas. De la incomprensión y de la pobreza espiritual de nuestro mundo. Vaptsarov es un poeta sumamente popular y como persona, todos los que le han conocido dicen que todos le querían. Pero su poesía, diferente, franca, directa, y al mismo tiempo clarividente y pensativa, no podía ni ser comprendida por todos, ni muy cómoda para los políticos. Porque sus versos no simplemente piensan, no, hacen algo mucho más grande, algo arriesgado. Nos hacen pensar. Nos hacen pensar, preguntarnos y ver con franqueza, no cerrar los ojos ante la verdad:




¿Qué nos darás, Historia,
de tus amarillentas páginas?
Nosotros éramos gente anónima
de fábricas y oficinas,

nosotros éramos aldeanos
a sudor y cebolla olíamos
y bajo los bigotes tristes
enojados la vida maldecíamos.

Trazarás los entornos, sólo.
El interior, lo sé, dejarás vacío
y nadie ya contará
el simple drama humano.

Los poetas estarán atareados
en mitines y propaganda
y nuestro dolor no-escrito
solitario errará por el espacio…

pero en los volúmenes enormes,
bajo las letras y las líneas
gritará nuestro sufrimiento
y enseñará los dientes…

Esta poesía no conoce la patética. Lo que querrá decir que no sirve de propaganda. Sus palabras son simples y la naturalidad que las articula las aproxima cada vez más al corazón de la gente. Estas palabras que plasman la crudeza y la crueldad de la vida sin ahorrarnos nada, paradójicamente están desbordadas de amor, de añoranza y ternura. Añoranza y ternura hacia esta misma gente aplastada por la historia, destrozada, postrada y humillada, convertida en una masa sin rasgos especiales, sin rostros individuales. Ni heroica, ni vencedora, pero enamorada de la vida, en lucha constante e implacable por la vida. Esa peculiaridad, esa añoranza, fe, ternura hace que los trágicos poemas de Vaptzarov irradien un halo romántico. Es como si nos esta abrazando:

¿Recuerdas
el mar y las máquinas,
las bodegas, llenas
de oscuridad pegajosa?
¿Recuerdas aquel bestial anhelo
por las Filipinas,
por las enormes estrellas
de Famagusta?
¿Recuerdas un marinero tan sólo
que no viviera con la mirada en lo lejano,
allí, donde en el término de la noche,
el aliento del trópico nos inunda?
¡Recuerdas cómo poco a poco
nuestras últimas esperanzas se enfriaban,
nuestra fe
en el bien
y el hombre,
en la romántica, en los vaciados anhelos?
¿Recuerdas,
cómo muy pronto
nos encerraron en la trampa de la vida?...

Si, las mejores palabras que podemos decir sobre un poeta, son sus propios versos. Y tenemos muy poco tiempo esta tarde para no destinarlo a ellos. Solamente me gustaría decir que en la poesía de Vaptsarov España ocupa un lugar predilecto. España con su Guerra Civil, con toda esta gente anónima que sufre, lucha, muere y se pregunta.

…Pan teníamos. Una hogaza para los dos era suficiente.
¿Pero para el hijo que viene
alcanzaría, madre?...

…Se van, y luchan, ¿y por qué?
¡Es el pan solamente lo que les une?...

…Tengo celos, Fernández,
odio ya esta palabra:
libertad. La palabra que hoy
impetuosamente te prende…

…Puede que tengas razón,¿verdad?
Puede que tengas razón, mi amor,
pero me duele,
me duele, me duele…

La fe del poeta en la vida es inquebrantable, pero su fe tiene los ojos bien abiertos. Una millonaria sabiduría y un amor que se expande sobre toda la historia humana son las fuentes desde donde mana esta voz. La voz de la joven Dolores, la voz del poeta, convertida en un hilillo o en el ala de un recuerdo, de una visión del futuro y de ahora mismo, la voz viene a ofrecernos un sendero, un lugar en lo más hondo y cálido del ser humano.



Me gustaría terminar esta breve confesión de amor con una reflexión de Nikolay Liliev, otro gran poeta búlgaro:
En estos versos cualquier “literatura” se ha desvanecido para dejar sitio a la vidente profundidad que entraña la palabra pura.

En la noche más negra de su vida, cuando la balanza se inclina hacía los túneles de la oscuridad, Vaptsarov asecha la brizna de luz y arranca de su alma verbos que traen rayos de poesía, rayos de sol y tormenta…

Diciembre de 2009, Madrid, Zhivka Baltadzhieva, Discurso pronunciado en la Biblioteca Nacional de España en el homenaje del poeta, celebrado en Madrid, bajo el patrocinio de UNESCO  

NIKOLA VAPTSAROV

ДВУБОЙ

Ние сплетохме здраво ръце,
с тебе се счепкахме здраво.
Кръв капе от мойто сърце,
грохнал си ти. Тогава? -
Един ще бъде повален,
един ще бъде победен -
и победеният си ти.
Не вярваш ли? Не те е страх?! -
но аз пресметнах всеки ход,
последния кураж събрах
и ти ще бъдеш победен,
разкапан, озлобен живот.
Не почваме сега, нали?
Двубоят ни е твърде стар.
Двубоят ни се води с жар
от дълги дни.
От дълги дни сме вплели здраво
ръцете си един във друг.
И никога не ще забравя
жестокия ти, груб юмрук.
Във мината избухна газ.
И въглещния пласт
затрупа
петнадест човека доле.
Затрупа
въглещния
пласт
петнадесет
човешки
трупа.
Един от тях
бях
аз.
Пред прага на един бордей
дими
изпуснат
пистолет.
Трупът полека леденей...
И нито вик,
и нито шум -
един куршум
и после - смет.
И колко леко...
И без бой,
без порив за живот,
без глас.
Ти спомняш ли си
кой бе той?
Това
бях
аз!
На мокрия паваж
лежи
човек, застрелян из засада.
Небето, заредено с взрив,
ще падне с трясък
на площада.
Човекът, който там
лежи
във локва кръв,
е моят брат
и в стъклените му очи
омраза и любов
горят.
Извергът,
мерзкият
стрелец,
закри следите си
завчас.
Ти спомняш ли си тоз подлец?
Това бях
аз.
Но помниш ли, едно дете умря
в Париж на барикада.
Едно дете
във бой умря
със кървавата
ретроградност.
Във жилите полека-лека
кръвта изстива
като щик.
Ала една усмивка лека
по устните се плъзва в миг.
И после устните синеят,
ала в очите
жар гори,
ала очите сякаш пеят:
"Liberte cherie!"...
Един гамен е
прострелен.
Лежи скован във смъртен мраз.
Ти спомняш ли си
тоз гамен?
Това бях аз!
Но помниш ли,
един мотор
прониза
с смях
и оптимизъм
мъглите,
дето птица даже
не слиза
в влажния
простор;
един мотор с крила, които
разсичат
ледната завеса,
изменят земната орбита
и с взривa на бензинни пари
разчистват пътя към прогреса.
Моторът, който пее горе,
е труд на моите ръце.
А тази песен на мотора
е кръв от моето сърце.
Човекът, чийто поглед верен
е вперен
в нервния компас,
човекът, който
влезе в бой
с мъглите,
с северния мраз,
ти спомняш ли си кой
бе той?
Това бях
аз.
Аз съм тук
и там. -
Навред. -
Един работник от Тексас,
хамалин от Алжир,
поет...
Навред съм аз!
Навред съм аз!
Как мислиш,
ще ли победиш,
навъсен, мръсен,
зъл живот?
И аз
горя,
и ти гориш,
и двамата
се къпем в пот.
Но ти изчерпваш свойте сили,
слабееш ти,
отпадаш ти.
Затуй така жестоко жилиш,
в предсмъртен ужас
може би...
Тогаз,
на твойто място,
дружно,
ще изградим със много пот
един живот
желан
и нужен,
и то
какъв живот!

DUELO

Fieramente agarrados estamos,
a muerte luchamos.
Sangra mi corazón,
extenuada estás tú. ¿Entonces?
Uno será abatido,
uno será vencido
y la vencida eres tú.

¿No lo crees? ¿No estás aterrada?
Pero yo calculé cada jugada,
acopié el último coraje
y serás la vencida,
tú, enojada, sucia, iracunda vida.

Esto no empieza ahora, ¿verdad?
Este duelo de antaño viene.
Largos días llamea
nuestro duelo
.
Cuerpo a cuerpo,
día tras día.
Jamás podré olvidar
tu puño cruel y brutal.

En la mina el gas estalló
y el carbón
enterró
quince hombres abajo.
Sepultó
el carbón
quince
cuerpos
muertos.
Uno de ellos
fui
yo.


En el umbral de un burdel
humea
una pistola
renegada.
Lentamente el cadáver se enfría…
Sin grito,
sin un sonido siquiera;
una bala,
luego -basura.
¡Qué fácil!
Sin rebelión,
sin un impulso por la vida,
sin voz…
¿Recuerdas
quién fue él?
Ese él
fui
yo.

En el húmedo pavimento
yace
un hombre, abatido en emboscada.
El cielo, cargado de explosivo,
se derrumbará con trueno
sobre la plaza.
El hombre que yace
allí
en un charco de sangre,
ese hombre es mi hermano
y en sus vidriosos ojos
el amor y el odio
arden.
El monstruo,
el tirador
cobarde
borró sus huellas
al instante.
¿Recuerdas quién fue él?
Ese él
fui
yo.

¿Y recuerdas? Murió un niño,
murió en París, a las barricadas.
Un chaval
murió en combate
con el sanguinario mundo
retrógrada.
En sus venas, poco a poco
se hiela la sangre
como puñal.
Pero los labios esbozan
una sonrisa. Y luego
se tiñen de azul,
pero chispean aún los ojos,
cantan, cantan:
"Liberte cherie!"...
Un chaval de la calle
es fusilado, yace rígido
en la escarcha de la muerte.
¿Te acuerdas de este chaval?
Ese fui yo.

¿Te acuerdas?
Un motor
penetró
con risa
y optimismo
las nieblas
donde ni el pájaro
se desliza
en la intemperie
empapada;
un motor con alas
que parten
la cortina del hielo,
cambian la órbita terrestre
y con la explosión de vapor y gasóleo
abren camino al progreso.

Este motor que canta allí
es la labor de mis manos.
Y el canto de este motor
es sangre de mi corazón.

El hombre, cuya mirada precisa
sigue clavada
en la histérica brújula,
el hombre
que entró en combate
con las tinieblas,
con el frío polar,
te acuerdas quién fue él?
Ese
fui yo.

Y yo estoy aquí,
allí.
En todas partes yo estoy.
Soy un obrero de Texas,
un mozo de Argelia,
poeta…
¡En todas partes yo estoy!
¡En todas partes yo estoy!

¿Qué crees tú,
podrás vencer,
enojada, sucia, iracunda vida?

Ardo
yo,
y ardes tú,
los dos
bañados en sudor.
Pero agotas tú tus fuerzas
flaqueas tú,
decaes tú.
Por eso tan cruel avispas,
toda
agónico terror.

Entonces,
en tu lugar
edificaremos todos juntos
otra vida,
una vida querida y deseada,
una vida precisa y preciosa.

¡Y qué
vida!

Traducción de Zhivka Baltadzhieva

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