sábado, 7 de marzo de 2015

Llegada a Sofía

Estaré en Sofía tres semanas durante el mes de marzo; desde hoy, día 7, hasta el día 28. Sin embargo, debido a mis ya numerosas y negativas experiencias con aerolíneas, no me atrevía a decir en voz alta "voy a ir a sofía", hasta que estuviera ahí.

Y allí estoy...

Hasta que no estaba delante del avión en la T4S, no me creía del todo que viajaba finalmente hasta Bulgaria:

Para mi sorpresa, recibí un bocata vegetariano de pimientos rojos, tapín, y lechuga:

Me tiré todo el viaje durmiendo, ya que por la noche dormí solo cinco horas. Cuando quedaba poco para llegar, me asomé a la ventana, y no veía nada, estaba nublado, hasta que empezó a bajar más aún el avión y me encontré con esta grata sorpresa...:

Al bajarme del avión comprobé lo que no podía creer, ¡estaba nevando!, y cuajando... Realmente no sé de qué coño me sorprendo, ya que es Bulgaria, los balcanes, y en marzo sigue haciendo frío... Pero bueno, como español del sur, acostumbrado al buen tiempo, los paisajes secos y a ponerse solo sudadera en marzo, así que esto me ha pillado de sorpresa, aunque venía con ropa preparada...

Después de mis desastrosas experiencias con aerolíneas, que en un mismo verano, distintas operadoras me perdieron maletas, a la ida y a la vuelta, y al retrasarse un vuelo, y me hicieron perder el de conexión; logro llegar a salvo. No es solo el hecho de que NO me pierdan la maleta lo que me ha sorprendido, sino que ésta fuera la primera en aparecer en la cinta, y fuera, por tanto, el primero en salir.
Luego, al dirigirme al taxi, no tuve ningún problema: simplemente no me estafó. Me cobró 12 leva (6 euros), por llevarme del aeropuerto al maravilloso albergue en el que me hospedo esta noche, hostel mostel.

Nada más llego al albergue, una compañera de habitación me comenta que su maleta la abrieron en el aeropuerto, que le revolvieron todo, aunque no le quitaron nada. Es más, le apareció un portatil de más, en hebreo. Estuvimos deliberando a qué narices se debía eso, y llegamos a la conclusión de que, ya que hizo tres escalas para llegar aquí, en alguna de ellas, abrieron dos maletas y confundieron las cosas y metieron el portatil de una, en otra. La cuestión es ahora, cómo localizar al dueño de la maleta. Entonces me viene a la mente lo afortunado que he sido esta vez con no haber tenido ningún percance.


Después, salí a disfrutar del paisaje de Sofía...







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