lunes, 23 de marzo de 2015

CRÓNICA DE UN VIAJE A SKOPJE I

El fin de semana pasado dos amigos y yo decidimos ir de visita a Skopie. Queríamos ir de visita a algún país de los que limita con Bulgaria, y estabamos entre Grecia (Tesalónica, unas 7 horas), y Macedonia (Skopie, 5 horas). Como solo teniamos el fin de semana y el tiempo muy ajustado, decidimos ir a Skopie, ya que estaba más cerca.

Compramos los billetes en la estación de autobuses de Sofía, y nos costó ida y vuelta 56 leva, unos 28€ (precio para estudiantes; para no estudiantes creo que eran unas 60 leva). Hay tres autobuses al día, a las 07:00, 17:30 y 24:00 de Sofía a Skopie y viceversa, con la compañía Aleia. Aunque hay otra que tiene uno a las 16:00. Nos dijeron que a la llegada a Skopie teníamos que ir a la taquilla de esta empresa a que nos sellaran el tiquet de vuelta, y que tendríamos que comprar en Skopie a la vuelta una especie de boleto para poder subir al autobús, cosa que explicaré más adelante.

Como teníamos dudas sobre qué documento era necesario para entrar a Macedonia, y sobretodo para un español, ya que mis amigos tenían la nacionalidad búlgara, fuimos a preguntarlo, y la situación fue la siguiente:

En la ventanilla de información:
-"¿Hace falta pasaporte para entrar en Macedonia si eres español?"
-"Creo que no".

En la taquilla donde se venden los billetes para Macedonia:

-"¿Hace falta pasaporte para entrar en Macedonia si eres español?"
-"No estoy segura".

Desesperados, fuimos al conductor del bus (que al final resultó ser una furgoneta), ya que a esa hora salía un bus para Skopie, y le preguntamos a él directamente lo mismo. La respuesta fue:
-"Pero... ¿Cataluña está en España, no?"
-"Emmm, sí, ¿ero es necesario pasaporte o no?"
-"No, con el DNI es suficiente".

 El día del viaje, fuimos a la furgoneta, y solo estaban ocupados la mitad de los asientos. A pesar de que estabamos repartidos, y cada uno tenía dos asientos para él solito, era bastante incómodo: asientos muy estrechos, la distancia con los de en frente muy pequeña, y la guantera en la que está puesta la ventana era tan estrecha que ni siquiera podías echarte sobre ella para dormir.
El caso es que después de 2 horas de viaje viendo paisajes de pueblos perdidos de Bulgaria, llegamos al control fronterizo. Tuvimos que bajar para abrir el equipaje, que era la primera parada. Aunque finalmente lo abría solo a quien el vigilante le parecía. Solo nos pidieron los documentos de identidad a quienes parecíamos extranjeros. Luego nos montamos, andamos un poco en la furgoneta y nos volvimos a parar, y un policía entró a pedirnos los documentos de identidad o pasaportes para registrarnos. Al cabo de 15 minutos, seguimos adelante. La frontera de Macedonia estaba cada vez más cerca. Cuando llegamos a ella, sube una policía, rubia, alta, seria y seca, y saluda zdravo. Pide los documentos de identidad a todo el mundo y va uno por uno recogiéndolos, cuestionando a varias personas sobre el motivo de su viaje a Skopie. Yo estaba nervioso, aunque, sorprendentemente, cuando llegó a mi solo me cogió el pasaporte, me miró a los ojos, y no me hizo ninguna pregunta. A mis amigos búlgaros, sin embargo, los interrogó:

 -¿Para qué vas?
 -¿Donde te quedarás? ¿tienes reserva?
 -¿Cuándo vuelves?

Me sorprendí bastante, pues si la razón por la que no me interrogó es que siendo español, y siendo por tanto, ciudadano de la UE, no soy sospechoso a priori, ¿por qué interrogó a todos y cada uno de los búlgaros del autobús, que son también ciudadanos de la UE?

La policía, después de su interrogatorio, bajó a la cabina y empezó a registrarnos. Cuando lo hizo, le dieron todos los pasaportes a uno de mis amigos para que este los repartiera.

Por fin estabamos en la República de Macedonia.

La moneda Macedonia es el dénar, que equivale a 60 denar - 1€, más o menos. Nos alojamos en el Hostel Shanti II (hay otro que se llama Shanti I, que está detrás). Lo recomiendo sin duda porque la calidad calidad-precio fue razonable (10€ la noche), y la ubicación bastante buena, a cinco minutos de la estación de autobús andando, y a 5 minutos del centro. Aunque está un poco escondido, en una zona que parece un pueblo, hay cartelitos desde cerca de la estación de bus que nos guiaron hasta él.
Si alguien no entiende a qué me refiero con que parece un pueblo en medio de una ciudad, aquí dejo estas fotos







Como llegamos a las 22:30, era de noche, y fuimos al centro a buscar algún sitio para comer. Fue difícil porque casi todos los restaurantes cierran a esa hora (tanto en Bulgaria como en Macedonia), aunque al final encontramos una cantina mexicana algo cara pero con comida riquísima).
Al día siguiente fuimos a un tour gratuito a las once de la mañana en la plaza de en frente del Parlamento (Skopje walking tour), que fue bastante interesante. Estabamos solo cinco personas, y el guía explicó las cosas sin enrollarse demasiado en acontecimientos históricos ni artísticos. Evidentemente explicaba la base histórica de muchos monumentos, pero sin detallar mucho. También nos ofreció información de sitios de ocio a los que visitar. Visitamos en dos horas los lugares más relevantes de la ciudad: todos los monumentos nuevos y el bazar.

La primera impresión que tuvimos de Skopie fue de que es una ciudad en construcción. La noche que llegamos paseamos por la acera de los edificios enormes que hay en una parte del río que imitaban un estilo neoclásico, creyendo haber nacido hace tres siglos, pero que, muy sorprendidos, comprobamos que no llevaban ni cinco años construidos. En todos y cada uno de los edificios, había una o dos placas con una frase célebre de María Teresa de Calcuta, que nació en Skopie.




Iglesia actualmente en construcción












Sede del partido del gobierno
Sede del Partido Socialista (socialdemócrata)









Nos sorprendió mucho la diferencia entre la sede del partido del gobierno, y los socialdemócratas, que están en la oposición. Como se observa, la diferencia es abismal, y lo más fuerte es que estaban uno en frente del otro.

La impresión general fue que Skopje es una ciudad en construcción

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