viernes, 9 de enero de 2015

ENTREVISTA A ZELDA JOHNS


ENTREVISTA A ZELDA JOHNS.

Almudena Eslava Mateo (Palencia). Su nombre artístico es Zelda Johns, Historiadora del arte, Postgrado en cultura y medios culturales, profesora de yoga y Educadora de museos. Fotógrafa vocaciona. Participa en colectivos transfeministas y activista LGTBIQ.





"Estamos, que no es poco, además, en una ciudad pequeña como es Palencia, intentando sacar adelante propuestas transfeministas que lleguen a la gente"


-Hola Zelda. Explícanos un poco la relación entre el arte y la terapia personal. Algo que parece más nuevo que las relaciones entre el arte y su función social.

Zelda Jhons: El arte puede ser la expresión de un sentimiento y también puede crear un sentimiento a través de la forma y, por lo tanto, educar o condicionar a las personas a que sientan de la manera en que se narran, creando por lo tanto una norma sobre la manera de contar el sentimiento; pero también pueden y deben crear nuevas maneras de entender los sentimientos o nuevas maneras de concebir y explicar lo que sentimos. Por otro lado, el trabajo que realizo como monitora de yoga me ha enseñado que hay una especie de cultura corporal o de maneras de entender el cuerpo que están condicionadas por la clase social, el género o la educación sentimental. Si unimos estos dos factores, descubrimos que poder entender nuestro cuerpo desde otras perspectivas y poder entender nuestros sentimientos gracias a otras narraciones nos puede ayudar a mejorar nuestra vida o a entendernos de otras maneras, y que ese nuevo conocimiento que no tiene por qué invalidar al otro, somos capaces de ser más libres o más conscientes.


-Es curioso, porque el legado de las mujeres escritoras o incluso pintoras está mejor documentado. Pero el de las fotógrafas o las compositoras de música es menos conocido, al menos hasta hace poco.

Z. Jhons: Hay una falta absoluta de referentes que no sean hombres en el arte (quien dice arte, dice Ciencia, Historia o Política), sea cual sea ese arte. Si cogemos un libro al azar de arte, podemos buscar y buscar, que no encontraremos más que hombres, en su mayoría. Encontraremos las historias de esos hombres que son artistas con toda la documentación sobre su vida. Si además cogemos un libro de arte contemporáneo podemos ver qué tipo de narraciones cuentan sus vidas, qué características tienen esas narraciones y qué tipología de personalidad nos están haciendo entender que se trata de la personalidad de un creador. Eso que vaya por delante. Por otro lado, lo que tú expones es la diferencia que hay entre la documentación, no ya sobre las mujeres, que es una obviedad, sino entre las documentaciones de unas artistas que tienen un lenguaje y otras artistas que tienen otro lenguaje distinto.

El primer acercamiento que tuve a la historia de la fotografía fue, por un lado, a través de las fotografías médicas de estudios de enfermedades degenerativas o enfermedades atópicas, deformaciones; y por otro lado la biografía de Diana Arbus, así que la experiencia de la que yo parto es algo extraña, porque conocí antes a Arbus que a Newton. Como nombre, no como imagen. Quizás esto que acabo de decir, de pensar en alto, conocer antes las imágenes de un hombre que las de una mujer, esté ya dando una explicación. Qué llega y por qué nos llega. De todas formas, la explicación que puedo dar a esa diferencia creo que puede estar relacionada, ya no solamente con el género, sino con el tipo de lenguaje artístico y si ese lenguaje es un lenguaje mayoritario o es un lenguaje minoritario.

Cuando pensamos en compositoras, ¿a qué compositoras musicales hacemos referencia?; ¿nos referimos a autoras como Boulanger o a compositoras como Barbara Streisand o incluso la propia Lady Gaga? Es decir, que por un lado está lo complicado que es encontrar referentes que no sean hombres cis y, por otro lado, lo mediático que sea el lenguaje artístico del que estamos hablando o los círculos donde ese lenguaje se dé. Si es un lenguaje que busca ser minoritario o si es accesible y como hay todo un entramado que invisibiliza o deglute las diferencias, puede que nos dé un hilo, un método por el que empezar a tirar.

-¿Hoy día organizar una exposición de fotos es un riesgo innecesario o una necesidad casi imperiosa?

Z.J: Supongo que esto es lo que se llama una pregunta trampa. No creo que sea una necesidad o riesgo en sí mismo una exposición de fotografía; creo que depende del tipo de fotografías que se expongan. No es lo mismo una exposición sobre pastores y su cultura, que sobre Gervasio Sánchez, o una exposición de Bruce Labruce. Las reacciones que provocan en los potenciales espectadores son distintas y eso es lo que, supongo, hace que el arte sea poliédrico y diverso.

-Ya desde los cincuenta o sesenta se presentó el problema teórico de la mirada masculina (las mujeres objetualizadas o estrellas "para hacer bonito") desde Laura Mulvey hasta casi José Luis Garci. ¿Como ves este debate?

Z.J: Creo que este debate se acaba de volver a reencarnar este fin de año en los cuerpos y performatividades que las cadenas han elegido para las presentadoras de las uvas.
Lo único que se me ocurre es crear otros referentes y para otros públicos, o para los mismos públicos otros referentes, la diversidad y el autoconocimiento. Es decir, qué me gusta, qué me pone, por qué me pone e intentar que sobre dichas preguntas no haya un juicio moral. Además, si a una persona que no sea un hombre cis le ponen los estándares cis, ¿lo tenemos que leer igual que como se lee sobre un cuerpo cis cargadito de privilegios? Si la performatividad de lo femenino corre a cargo de una mujer con identidad femme, ¿es entendible bajo los mismos parámetros que una mujer "cis" heterosexual? Me resulta complejo y es algo que no se resuelve de una manera sencilla. Creo que es algo que tiene que estar siempre pensándose, siempre revisándose y el camino sería ése: que siempre exista una reflexión y que no se coja como norma aquello que llega, que nos bombardea desde fuera.

-Judith Butler (Vidas lloradas) analizó muy bien la obra fotográfica de Sontag sobre las víctimas de Guantánamo. ¿Todo el mundo vale para fotografiar el horror? ¿El cine ha eclipsado parte de la fuerza de la fotografía como herramienta de denuncia? Recuerdo que me impresionó mucho "Hiroshima mon amour" de Alain Resnais y Margarite Duras. Pero las imágenes de muertos/as de los telediarios deshumanizan y distancian ¿cómo lo ves?

Z.J: No lo sé. No sé si todo el mundo vale para fotografiar el horror; no sé si el hecho de fotografiar el horror hace que ese horror deje de tener su capacidad de denuncia o si por el contrario tiene más fuerza para denunciar. No sé si al fotografiar el horror se genera un discurso, una narrativa sobre cómo el horror tiene que ser narrado, que invisibiliza todas las demás narraciones.
No lo sé. Sé que la televisión lo que ha creado es el show del horror o la normalización del horror, y en el momento en el que estas dos cosas ocurren, o se dan, bien simultáneamente, bien separadamente, el horror deja de ser horror y se convierte en otra cosa. El exceso de estímulos genera el embotamiento. Recogiendo a Sontag: Todas las condiciones de la vida moderna —su abundancia material, su exagerado abigarramiento— se conjugan para embotar nuestras facultades sensoriales. Creo que es una posibilidad a tu pregunta de si invisibilizan o se crea distancia en los telediarios. Creo que lo que generan es la mirada perdida de la camarera Suzón.



-¿Dónde ves tu futuro personal y profesional en el mundo del arte y el activismo? A veces la polémica tiene que salir a las calles o, al contrario entrar, aunque sea a trompicones, en los museos.

Z.J: Mi futuro no lo sé. Por ahora, desde Transfeminalia estamos haciendo cosas e intentando sacar fondos para hacer más. Proyectos para nosotres y proyectos para les otres. Somos un grupo de mujeres, lesbianas y trans, que no admitimos hombres cis en nuestras luchas. De diferentes edades y diferentes ámbitos y sólo con eso ya es más que suficiente. Estamos intentando ser red les unes para les otres y aprender entre nosotres. Estamos, que no es poco, además, en una ciudad pequeña como es Palencia, intentando sacar adelante propuestas transfeministas que no tuvimos posibilidad de sacar en el colectivo Chiguitxs LGTB+ a causa de transfobias, y machismos, donde se culpabilizó y responsabilizó a las víctimas que los sufrieron con discursos tan tópicos como: esa será tu opinión o no lo hagas algo personal.
Por otro lado, parte de las propuestas de "Transfeminalia", y gracias al maravilloso grupo de personas que están en ella, pretenden ser atravesadas con lo que se llama artivismo. Es algo personal. No entiendo la vida sin la creación artística ni las acciones sin la documentación y sin que esa acción pueda tener un trasfondo artístico. Eso también cubre, junto con el trabajo de educadora, las necesidades y el hambre sobre las materias que he estudiado y me gustan.
Estamos intentando desarrollar, un grupo de creadorxs, otro proyecto que intentaría dinamizar esta ciudad, pero son procesos todos ellos largos y que no son fáciles de desarrollar de un día para otro, así que entiendo que el hacer es lo gratificante, aunque se tengan claros los objetivos.


Por Eduardo Nabal


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