martes, 9 de diciembre de 2014

Habla serbio para que todo el mundo te comprenda


Los serbios tienen facilidad para los idiomas. Lo sabemos a partir de sus futbolistas, que recién llegados a España dan ruedas de prensa en castellano ¿Pero qué ocurre a la inversa? ¿Qué pasa cuando un español se pone a aprender serbio? La cosa parece más complicada, pero nada es imposible si se le echa ganas, constancia y, finalmente, un poco de humor ante los obstáculos que el serbio va colocando en el camino. Pero, por encima de todo, ya lo dicen los serbios: “habla serbio para que todo el mundo te comprenda” (“pričaj srpski da te ceo svet razume”). Ahí está la clave: hacerse comprender ante la cara de extrañeza del interlocutor. Para saber a qué atenerse, esta es mi clasificación particular sobre los diferentes niveles de aprendizaje del serbio:

Nivel 1

“Nemaš pojma” (No tienes ni idea) o también denominado “Super pričaš srpski” (Hablas muy bien serbio)

Mentira. En este nivel no hablas nada de serbio, aunque todo el mundo lo diga, tal que una coletilla inyectada en el cromosoma de cualquier serbio.
Exploras en el idioma como un espeleólogo.
Te dicen que el serbio tiene 7 casos (nominativo; genitivo; dativo; acusativo; vocativo; instrumental; locativo) pero no es verdad, en realidad son muchos más. Por alguna extraña razón el genitivo se reproduce como un cultivo de laboratorio en ablativo, explicativo, atributivo, temporal, enfático…
Descubres que los verbos se dividen en masculino (podía-mogao), en femenino (podía-mogla) y en neutro (podía-moglo). Si eres hombre tiendes a utilizar solo el masculino, y si eres mujer tiendes a utilizar solo el femenino. Del neutro, directamente, te olvidas.
Descubres que hay verbos imperfectivos y perfectivos, pero te da igual, aunque puedas confundir “fumar” (pušiti) con “hacer una mamada” (popušiti). Todo se perdona, aquí son así de majos.
En serbio se dice “tantos idiomas hablas, tanto vales”, así que el profesor también se frustra y te habla en los cinco idiomas que conoce para demostrarte que el problema eres tú. No te desalientes, esto no es cómo empieza, sino cómo acaba.
La gente te dice que el cirílico es muy complicado (компликадо), pero un día te levantas y ¡eureka! descubres que no lo es, que te han engañado, y lo aprendes en una semana con solo practicar algunas horas.
Tus amigos serbios a salivazos intentan que pronuncies bien “š”, “đ”, “ć”, “ž”, “č”, “z” y “c” sin éxito ninguno.
Tu vecino (komšija) sobre tu interés en aprender el idioma te dirá condescendientemente: – “¡tranquilo!” (¡polaaaaako!), cuando en realidad es que más despacio no se puede aprender un idioma.
Repites más de la cuenta la palabra “bien” (dobro!): la que utilizas para cuando entiendes y para cuando no entiendes. Es tu palabra fetiche, la que todo lo arregla: dobro, dobro, dobro….
Luego, dices “coño” (pička) y la gente se ríe. Haces amigos.
La gente te dice que el serbio es muy difícil.

Nivel 2

“Da li si Grk?” (¿Eres griego?) o también denominado “Mnogo si sladak” (Eres muy dulce)

Subimos de nivel. Vas quemando etapas, pero tu fonética les parece la de un griego. Descubres que cuando hablas, además, lo haces como un niño de 2 años que tiene la boca llena de polvorones (šuškati).
No te deprimas, es una buena señal, según Freud has superado la fase anal o anal-sádica. Empiezas a ser autónomo: dices correctamente tu calle, hablas con los hijos de tus amigos, diferencias con soltura y ante la cajera el nueve (devet) del diez (deset), miras las portadas de los periódicos y sonríes orgulloso porque entiendes lo que lees.
En algún momento, si tienes una duda con un caso, siempre habrá un serbio dándote un truco mágico (truco mágico para los que ya hablan serbio perfectamente, porque a ti, lo que es a ti, no te sirve absolutamente para nada). Esto es preguntarse a sí mismo: ¿De quién? (Od koga?), ¿De qué? (Od čega), ¿Quién? (Ko?), ¿El qué? (Šta?). -”Ves qué fácil, Miguel”. -”Sí, mucho, muy fácil” (modo ironía: activado).
Aprendes a llamar a un taxi y tus primeras conversaciones profundas se producen con ellos; los únicos que te hablarán en serbio porque el resto te hablarán en inglés aunque te esfuerces por hablarles en serbio. Unos querrán practicar, otros no te entenderán, otros querrán que entiendas bien, otros querrán demostrarte simplemente que son “belgradenses” y que “no son como el resto de los serbios” (“tantos idiomas hablas, tanto vales”, ya sabes).
Hablas de fútbol y de comida preferiblemente. La mayoría ha estado en Lloret del Mar. Tú no, pero eres feliz porque los entiendes.
Se producen desafíos, como saber utilizar los pronombres y su posición y asumir que tienen caso, género, número y demás cosas (njemu, mu, njoj, joj, nje, je, nju, ju, njima, im, njih, ih).
Tus amigos de visita te oyen decir “puta” (“vez” o “camino” en genitivo) y se parten de la risa.
Te relajas porque te das cuenta que puedes utilizar el imperativo con todo el mundo y no ser un maleducado. Eso sí, en este nivel da igual lo que digas. Aunque creas que eres muy interesante hablando serbio, solo se interesarán por escuchar cómo hablas serbio, no por lo que dices. Asúmelo cuanto antes. Esto es un problema con los camareros, hipnotizados por tu španski-srpski.
La gente insiste en que el serbio es muy difícil. Tú a lo tuyo. No desesperes.



Nivel 3

“Odakle si?” (¿De dónde eres?) o también denominado “Otkud ti ovde?” (¿Qué haces aquí?)


Confirmas cada día que la gente nunca entenderá que te guste vivir en Serbia, y eso que tú estas encantado: -¿Pero todavía vives en Serbia?. -Sí, sí, aquí sigo… es que tengo unas cosas.
No obstante, tienes nivel suficiente para que te pregunten de madrugada si Cataluña se va a hacer independiente o no. Tranquilos, los serbios tienen su opinión. Nada les hará cambiarla.
Renuncias a utilizar el aoristo, el gerundio y el pluscuamperfecto. Aunque tu profesora le echó horas, te das cuenta después de mucho tiempo que no lo utiliza ni ella.
Descubres que tienen palabras diferentes para primo y prima, suegro y suegra, tío y tía por parte materna y paterna, y, tras descubrirlo, suspiras y renuncias a recordar cómo se dicen en serbio.
Los serbios están orgullosos de que te resulte difícil, pero ya vas adquiriendo los automatismos de la lengua. Por ejemplo, palabras como “mrš”, “beži”,”ajde”… junto con “bre” (¡vete… hombre!) u “ovaj”, “znači”, “mislim”, “pa”, “tako da”… (¡pueees!) forman parte de tus expresiones del día a día.
Asumes que nunca hablarás serbio bien, y dejas de estudiar, pero el aprendizaje no intencionado sigue su curso por acción de las kafanas, la compra en el supermercado e incidentes domésticos que te obligan a aprender el serbio: golpe, desagüe, llave de paso, humedad, tabique, grieta, inundación, emergencias, socorroooo…
Ya empiezas a pedir canciones a los tamburaši, repartir billetes entre los músicos y a cantar también en la ducha “Moja mala nema mane” (“Mi novia no tiene defectos”). Sin embargo, aunque hayas comido mil veces “pljeskavica” (la hamburguesa local) sigues sin saber pronunciarlo correctamente. Las cuerdas vocales siguen delatando tu condición de expatriado, pero te arrancas a contar chistes de montenegrinos y bosnios. Después de contarlos alguien te pregunta: -¿Cuánto tiempo te ha llevado aprender serbio? —y se corta el rollo—.
Alguien dice que el serbio es muy difícil. Todos asienten

Nivel 4 

“Naš si?” (¿Eres de los nuestros?) o también denominado “Iz dijaspore, a?” (De la diaspora, ¿eh?)


Eres como un serbio, pero sin serlo ¿entiendes? Como que eres serbio, pero no lo eres. Es que no es lo mismo serlo que no serlo ¿No sé si me entiendes lo que quiero decir? Hay una diferencia.
En este nivel tu madre ha tenido que ser serbia. Si fallas en algún caso o en la pronunciación entonces eres del sur de Serbia. Tienes que ser del sur de Serbia, no puede ser de Šumadija, Vojvodina…. sino del sur de Serbia.
Sabes decir en serbio todos los tipos de semillas y frutas del bosque que no sabes decir en castellano, y la palabra repollo se te olvida en castellano y ahora solo se llama kupus.
Dices “coño” (pička) y la gente piensa que eres un maleducado. Pero se te disculpa cuando saben que eres extranjero, porque no es lo mismo ser serbio que no serlo ¿No sé si me entiendes? No es lo mismo.
Después de años te entra un día el orgullo de perfeccionarlo, pero todo se tuerce de nuevo cuando un desconocido entra en tu vida y te dice “super pričaš srpski” (hablas muy bien serbio) y vuelves a los inicios. Y amargado le dices: – Gracias… y eso que el serbio es muy difícil ¿verdad? (modo ironía: sigue activado). -Sí, muy difícil —responde—. Mira tienes que hacer así con la boca: ¡¡¡¡¡¡Č-Č-Č-Č-Č-Č-Č!!!!!!



 Por Miguel Rodríguez Andreu

Acerca del autor:

Editor de Balkania y autor de Anatomía serbia. Twitter: @miguelroan1

artículo publicado en Revista Balcanes


5 RAZONES PARA APRENDER BÚLGARO 

SIGUENOS EN FACEBOOK


0 comentarios:

Publicar un comentario