domingo, 19 de octubre de 2014

Entrevista a Elena Juarros, por Eduardo Nabal

ENTREVISTA A ELENA JUARROS, ACTIVISTA BURGALESA EN LA PALESTINA OCUPADA.


Por Eduardo Nabal.


Elena Juarros nació en Burgos en 1973. Formada como licenciada en Ciencias Químicas y Especialista en Gestión de espacios Naturales Protegidos, desempeña su actividad laboral en la industria cosmética como Ingeniera Química.
Ha viajado en varias ocasiones a Palestina de modo auto-gestionado para participar con grupos internacionalistas y asociaciones locales en acciones de denuncia y apoyo en el terreno contra la violación de los derechos humanos, como escudo humano y como personal voluntario colaborando en talleres de Arte-Terapia y Ambiental en los campos de refugiad@s de los territorios ocupados de Cis-Jordania y Gaza.

Hola Elena. Hay temas que siguen siendo difíciles de tocar sin herir a nadie. Uno de ellos es la ocupación de Israel sobre Palestina. Una larga historia de matanzas, treguas, olvidos, violencia que continua. Pero también de racismo, intereses creados y complicidad internacional. ¿Qué te llevó allí, a parte de la lógica indignación?

Elena Juarros: La primera vez fue una mezcla de conciencia y amistad, Conocía el conflicto porque era un tema de actualidad en los medios de comunicación sobre el que compartía sensibilidad y preocupación, y surgió la oportunidad de colaborar con mi amiga Verónica Alcácer, para combatir los desórdenes postraumáticos originados por la violencia de la ocupación.
Con los contactos que fueron surgiendo, seguí con otras colaboraciones, como escudo humano por ejemplo: un extranjero que consigue entrar allí es esencialmente útil para testimoniar, denunciar y proteger ante los abusos en tiempo real.


Hay quien dice que no ve una solución a corto plazo. ¿Es una opinión propia de cierto pasotismo o tú crees que se basa en algo sólido?


Elena J: Sinceramente, hace unos años una solución justa parecía más cercana; la preocupación internacional era tangible, los movimientos progresistas de la zona tenían visibilidad y se les daba un apoyo institucional internacional: recuerdo la participación de organismos españoles en la conformación de una constitución con fuerte renovación ideológica por parte de las diferentes facciones locales para un estado Palestino reconocido internacionalmente…entonces parecía tan próximo!…creo que por eso se afiló la maquinaria sionista…los abusos se acentuaron…muchos estados acataron la construcción del muro del “apartheid” que aún persiste y otros muchos miraron a otro lado: eso mató muchas luchas ciudadanas locales, incluidas algunas críticas contra los propios abusos de los regímenes autocráticos de la zona.
Debe recuperarse esa voluntad del respeto al derecho del pueblo palestino a su identidad multifacial y a su libertad, sin tapujos.


Casi toda la izquierda europea (incluso no tan izquierda) quiere que cese el “fuego israelí” sobre una población civil empobrecida pero a veces nos acercamos de forma simple a los conflictos. A lo mejor preguntas a un isarelí y un palestino/a y te dicen sencillamente que están hartos de todo esto. ¿Cómo lo ves?
E.J: Supongo que la hartura no es una actitud espontánea o gratuita porque la situación se viene agravando con el transcurrir del tiempo, pensemos en más de 50 años…Pero aprecio una diferencia clara: En el caso de la población de las aldeas palestinas, el sufrimiento y la vejación los observas cotidianamente: encuentras fácilmente familiares de asesinados, secuestrados o detenidos, vives discriminaciones y agresiones contra la gente y su patrimonio cultural y natural en su devenir diario…se arrancan cientos de miles de olivos milenarios, desaparecen por cientos los jóvenes …las viviendas se derriban cada día para seguir colonizando. En el caso de la población judía que habita la actual Israel, el miedo a perder los privilegios violentamente adquiridos y su defensa militar de los mismos, les agota y deslegitima su identidad colectiva; así lo narran los disidentes israelíes y coincido, veo una motivación diferente. Sólo una anécdota: al acabar precipitadamente un taller en un orfanato, cuando los niños empezaron a correr despavoridos a refugiarse, entraron en el campo de refugiados dos tanques (para mí enormes y aterrorizadores de por sí), con música bacalao a todo volumen, y pilotados por dos chavales botella de vodka en mano!…lo hacían todas las tardes y a veces disparaban bajo la música…pensé al momento que locura! qué realidades más diferentes viven estos dos pueblos. Los movimientos de objeción israelíes son conscientes de su propia responsabilidad. Considero que son un buen germen para conseguir el cambio.


Antisemitismo e islamofobia. Dos palabras que se siguen utilizando para desacreditar a los que han querido tratar el tema o cooperar de alguna forma, a pesar de la oposición de EEUU y el llamado “estado de Israel”. La primera palabra me suena un poco antigua pero me da que la segunda está muy en el candelero y va a seguir estándolo. ¿Qué entiendes tú por islamofobia?
Elena J: Hay muchos intereses ocultos que se alimentan, y no casualmente, de promover el miedo a lo ajeno para conseguir su fin sin mucho desgaste.
Muchos palestinos no son islamistas y consideran su religión un hecho privado y no necesariamente diferencial, algunos ni siquiera son musulmanes, y muchos incluso no profesan creencia religiosa alguna. De hecho, al principio, palestina se caracterizaba por su laicismo. No se les suele dar visibilidad y se oculta esa pluralidad; se difunde la etiqueta bajo un epígrafe general con un fin: desacreditar su identidad. Del exterminio antisemita de la edad moderna, que indudablemente tan dramática factura pasó al pueblo judío, se pasa abruptamente a un proyecto sionista fanático e imposible de justificar éticamente. Muchas naciones resuelven su complejo por su actuación en el pasado con la permisividad hacia lo que denominas islamofobia, crisol de rechazos y repudios étnicos, muchas veces instigada por esos intereses económicos ocultos...El retorno a posturas extremas se refuerza con la impunidad de la agresión.


Me meto en el cine, mi territorio favorito. Me encuentro con unos que pueden hacer cine y otros no. Normalmente es fácil que te digan que te ocultan cosas (porque pocos palestinos pueden hacer películas sin ayuda). ¿Hay alguna película o libro que te haya sonado a verdadero o, al menos, sincero?


Hay una producción más fecunda de lo que se piensa en el campo cultural; muchas veces de ámbito doméstico. Tanto en el cine como en la literatura abundan los testimonios relacionados con las vivencias, varían los enfoques: a veces crudos y dramáticos y a veces poéticos y emotivos. Suele haber mucha carga emocional y pueden resultar inquietantes. Se cultiva la belleza narrativa a pesar de la austeridad de medios. Pesan las historias. Después de superar lo que llaman Síndrome de Campos Quemados -quedas tocad@ un tiempo al involucrarte en vivencias traumáticas ajenas-, he aprovechado la oportunidad de ver recientemente un ciclo de cine palestino en la filmoteca de Madrid; repasaron una película algo más publicitada: “Cinco cámaras rotas”: me pareció una película cercana, emotiva, que narra de modo sencillo una experiencia común de gentes anónimas, que ejercen la resistencia pacífica y cotidiana, con un desarrollo humorístico y poco pretencioso de un drama, testimonial y combativa, con recursos técnicos básicos pero muy efectistas que consiguen impactar en el espectador por su discurrir fresco y sincero. Me viene a la cabeza, y por qué no, al corazón un fragmento de un poema de Mahamud Darwish “sobre esta tierra”:
Sobre esta tierra hay algo que merece vivir: sobre esta tierra está la señora de la tierra, la madre de los comienzos, la madre de los epílogos. Se llamaba Palestina. Se sigue llamando Palestina. Señora: yo merezco, porque tú eres mi dama, yo merezco vivir.

Para lector@s de vía rápida, un clásico moderno ya casi del siglo pasado: el cómic de Joe Sacco “Palestina”.




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