sábado, 17 de noviembre de 2012

Hola Whatsapp, adiós vida social

¡Qué casualidad que cada pocos meses hay un nuevo super movil 3G a la venta! ¡qué casualidad que cada dos por tres nos encontramos nuevos móviles que salen al mercado, con nuevas y mejores aplicaciones y sistema operativo! ¡qué casualidad que cada ocho meses renovemos el móvil, sustituyéndolo por ese nuevo y mejor! ¡qué casualidad que los aparatos electrónicos, sobretodo los móviles, duren tan poco tiempo, y nos cueste mucho más barato comprar otro nuevo que arreglar el que ya tenemos!


-”¿Quilla, tás comprao otro móvil? ¿qué pasa contigo?”, le dijo la madre a su hija adolescente.
-”Esque el móvil que antes tenía no era Android, ni tenía Whatsapp, ni cámara de 7 megapíxeles”, le respondió la hija.
-”No me digas que te lo has comprao por que es más nuevo... Te mato eh, ¡es que te mato ahora mismo!”, le dijo la madre.
-”Pero mamá, no te preocupes... Con el whatsapp me ahorraré mucho dinero... ¿No ves que sale gratis enviar los mensajitos?”, le respondió felizente la hija.
-”¿Cómo que gratis? Eso no me lo creo yo”, le dijo extrañada la madre.
-”Bueno...Gratis gratis... No es. He tenido que contratar internet”, le respondió la hija.
-”¿Qué has contratao qué? Me cago en tus muertos, niña. ¿A quién se le ocurre ponerle internet al aparato ese, si ya lo tenemos en casa?” dijo enfadada la madre.
-”No te preocupes. Es una super oferta que me incluye todo. ¡Verás que saldrá más barato al tiempo!”,
-”¿Cuanto hay que pagar?
-”Unos veintipocos euros”.

Pasaron unos treinta días y la madre gritó enfurecida desde la cocina: “¡Zoraidaaaaaaaaaaaaaaaaa! Ven pa cá ahora mismito, que te viámatá!
-”¿Qué paza omá?”, dijo la niña.
-”¿Que qué paza? Que ha llegao la factura del movil... ¡38 euros!”
-”¿Cómo que 38? Si me dijeron veintipocos...”, dijo Zoraida.
-”Voy a llamá a atención al cliente, a vé qué me dicen, ¿vale? Tú tranquilízate, omá”, añadió Zoraida.

Zoraida llamó al número de atención al cliente y resolvió la duda.
Resulta que los veintipocos se convertían en veintimuchos al añadirle el IVA. Y resulta también, que las llamadas eran gratis en esa super oferta solo a partir de las seis de la tarde. Si llamabas antes te cobraban bajo una tarifa no muy económica.

-”Quita ahora mismo esa tarifa”, le dijo enfadada la madre a la niña.
-”No puedo, tengo contrato de permanencia”.
-”¿Y eso qué coño es?”
-”Pues que tengo que estar dieciocho meses con la misma tarifa. Y si me cambio tengo que pagar cien euros de indemnización”, le respondió Zoraida.
-”Verá cuándo ze'ntere tu padre... Verás”, añadió la enfurecida madre.


Ese mismo día, por la tarde, como todos los sábados, Zoraida se iba a dar una vuelta con sus amigas La situación era la siguiente:

Zoraida estaba con el jodido whatsapp hablando con su ligue. Su amiga La Jenny, estaba en el twitter twitteando lo que hacía continuamente. Podías encontrarte tweets de muchos tipos:
Con @lazoraida69 planeando la borrachera que nos vamos a pegar esta noxe”, “asta er coño del instituto!!!!!!!!” (resulta que La Jenny había repetido dos veces), “Esta noxe a estrenar modelito nuevo!!!!!!!!!!!!!!”.

Pero no estaban solas Zoraida y La Jenny. Estaba también La Mila, que no estaba ni en twitter ni en whatsapp. La Mila estaba en el tuenti, hablando con sabe dios quién.


Estamos jodidos con el whatsapp y con el móvil de ultimísima generación. Cuando los amigos quedan para charlar, dar un paseo o tomarse algo, dicha situación se convierte en un rito en el que cada uno va a su bola mirando su jodido móvil.
Herbert Marcuse (1898-1979)
Este era el fín de las empresas oligopolísticas del mercado de la telefonía móvil y demás basura tecnológica. Fomentar el hombre unidimensional del teórico y filósofo Marcuse, pero en su beneficio, ya que mientras Marcuse criticaba hace ya muchos años cómo el sistema capitalista crea hombres sin personalidad dependientes de un consumo exacerbado y sin sentido, la población parecía no oírle, pero quien bien lo hacía eran las multinacionales. Ellas sí le han escuchado, aunque para nada han fomentado el hombre libre e independiente sino todo lo contrario, el hombre consumista, el hombre sin personalidad, el hombre sujeto a la basura tecnológica. El hombre unidimensional

El fín de las grandes multinacionales es convertinos en lo que ya somos. Personas egoístas, atentas a lo último, sin vida social, dependiente de las tecnologías y que cree ingenuamente ser independiente.

Si realmente queremos ser independientes a este asqueroso y degradante mundo, vámonos a una montaña perdida, bajo el techo de una linda y acogedora casita de madera y llevémonos muchos libros. Nada de ordenadores, nada de móviles 3G, nada de televisores. Y por supuesto nada de whatsapp.







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