lunes, 5 de noviembre de 2012

Hermanos gemelos, hermanos enemigos.

Podemos considerar que comunismo y anarquismo son los términos más despretigiados que existen en lo que se refiere a ideologías políticas. De ello, bien se han encargado de fomentarlo la prensa capitalista y los partidos liberales.

En cuanto al comunismo, es cierto que no ha hecho falta que llegara nadie para descalificarlo ya que en las últimas décadas regímenes como la URSS, Albania, Cuba, China, Camboya o Corea del Norte han alimentado esa concepción del comunismo, la de que ésta, es una ideología totalitaria y opresora.
Eso es lo que a la derecha le faltaba para demostrar que no hay alternativas, que o capitalismo o barbarie. Capitalismo o totalitarismo. Capitalismo o culto al líder. Capitalismo o purgas políticas.
Pero bien saben los liberales que eso no es así. Al igual que los pseudocomunistas a los que les encanta autodenominarse marxistas-leninistas y a sus regimenes tildarlos de "socialismo real".

Está claro que hay una alternativa más allá del capitalismo y del pseudocomunismo (stalinismo, "marxismo-leninismo", "juchismo", etc...), que para nada tiene que ver con la socialdemocracia y con el keynesianismo, pues stamos hablando de una alternativa al capitalismo, lo que supondrá una ruptura radical en las estructuras del sistema, con el fín de conseguir una sociedad socialista desde abajo, en la que la sociedad es mucho más que una simple "masa" afiliada al Partido Único y al Sindicato Único Estatal que dirigen el bien común.

El bien común no lo decide nunca un órgano estatal dirigido por privilegiados del Partido Comunista. Al bien común solo y exclusivamente se llega mediante la democracia de base que diriga la economía y las relaciones de producción, con el fin de que la clase obrera sea la dueña de su destino. De que el proletariado se libere de la opresión que tanto el capitalismo como el estado (sea cual sea su signo) ejercen contra él. Que el proletariado diriga la economía en torno a sus necesidades.


Por otra parte, en torno al Anarquismo, ésta ha sido siempre objeto de persecución de parte de sus enemigos, como lo es el Estado y el Capitalismo, aunque también lo ha sido de parte de quiénes deberían de ser sus compañeros de lucha, los "comunistas", quienes encerraron bajo las cárceles de sus paraisos de la igualdad.a los anarquistas que vieron en lo que acabaron las revoluciones que tanto sacrificio costó a la clase obrera.
El término anarquía, que significa ausencia de autoridad, ha sido siempre interpretado de la peor forma con el objetivo de desprestigiarlo. Anarquía pasó de ser un movimiento político que reivindicaba la libertad, el control obrero de la producción en ausencia de capitalismo y estado, a ser sinónimo de caos, explosión y barbarie. Palabra que políticos de todo signo político utiliza como sinónimo de todo lo dicho anteriormente, que, alimenta esa concepción. Una concepción, por supuesto, totalmente equivocada y errónea, que sin embargo trae tras sí un interés de clase, el de desprestigiar al enemigo en cuanto se pueda, el de deslegitimizar sus reivindicaciones a través de algo tan utilizado y cotidiano como lo es el lenguje.

"Marxismo y Anarquismo; hermanos gemelos, hermanos enemigos" Daniel Guérin.

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