jueves, 27 de septiembre de 2012

Corea del Norte o el Socialismo Irreal.

La República Popular Democrática de Corea es uno de los desechos del sistema político extinto de la URSS. Aquel sistema que, para los liberales es el comunismo más sangriento, para sus seguidores es el marxismo-leninismo y/o socialismo real y para los marxistas antiestalinistas es el capitalismo de estado más salvaje y el sistema que más se ha desviado de la idea original de Marx y Engels.

Ese extraño país, aquel paraíso del socialismo y de la igualdad, no es más que un régimen absurdo que, dejando de lado la manipulación capitalista, vive en torno a la figura de su Presidente Eterno, Kim Il Sung.

Es interesante recordar que en Corea del Norte hay tres partidos políticos, el Partido del Trabajo de Corea, el Partido Socialdemócrata y el Partido Chondoísta. De ideologías distintas, pero predicando bajo la falda del mismo líder.

No hace falta entrar en más argumentos que la clase burguesa utiliza para recriminarnos y meternos a todos en el mismo saco. No hace falta mencionar los posibles Gulags, los centros de reeducación (política), la falta de libertad o el adoctrinamiento desde la infancia en torno a la ideología oficial, Juché.

Estos son, pues, los típicos argumentos que la clase burguesa utiliza contra todo movimiento u organización que se sitúe a la izquierda de la izquierda reformista o convencional, para concluir en la tan famosa frase de "¿El comunismo?, ¡si es un sistema obsoleto y totalitario! Mira Stalin, Mao, Pol Pot..."
Un contraargumento podría ser el de: "Sí, pero el capitalismo lleva matando siglos mediante la exclavización, el imperialismo, la explotación..." cosa que es absolutamente cierta, pero que para nada justifica que  los autoproclamados profetas del socialismo hagan lo mismo.

Corea del Norte no es más que una gran empresa, cuyo presidente es Kim Jong Un y cuyo fundador fue Kim Il Sung. Es una empresa que tiene asalariado a todo el país. Cada uno cumple una función como si de la pieza de una gran maquinaria se tratara. Allí el hombre no se ha liberado de la opresión, pues sigue siendo un esclavo, un asalariado y dependiente de un estado que le ha ordenado desde que tuvo uso de razón qué debe pensar y cómo debe actuar.
El comunismo es una organización social en la que la sociedad decide libremente su destino. Decide también qué, cómo y cuánto producir en torno a las necesidades de la sociedad. En el comunismo, la clase obrera no depende de los caprichos de un estado (por muy marxista que él se autoproclame). El camino que la sociedad tome es el decisivo en su destino. Esa sociedad desconoce las clases sociales, el privilegio por pertenecer al Partido Comunista, o la falta de respeto a los derechos humanos.
 
Corea del Norte es todo lo contrario. Kim Jong Un es el Déspota Ilustrado que decide el destino de todos sus compatriotas pese a que la palabra Juché de la que tanto se enorgullecen y abanderen signifique que el hombre es el dueño de su propio destino.



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