lunes, 21 de agosto de 2017

Una mañana en "Bitaka Market" de Sofía

En junio pude visitar el desconocido y fascinante Bitaka Market. Ya tiempo atrás algunos amigos me habían hablado de que en Sofía hay "un mercado de gitanos donde puedes conseguir casi de todo". Pasaron los meses y fuí dejándolo, hasta que decidí ir a conocer ese lugar.



CÓMO LLEGAR 




Yo fuí andando, ya que vivía relativamente cerca por entonces y era un paseo de unos veinte minutos desde casa. Pero para los que venís desde más lejos o no os apetece andar, tenéis que usar el trolebús 2, 2A o 4 y bajaros en la parada de ZH. K. Hazdhi Dimitar. Desde allí tendréis que andar un poco, y os recomiendo llevar el GPS para no perderos, ya que hay que atravesar campo.


QUÉ PUEDES ENCONTRAR EN BITAKA MARKET

Conforme entras al mercado, empiezas un recorrido laberíntico rodeado de puestos, top-matas en el suelo y barbacoas improvisadas dónde puedes agenciarte desde piezas para el coche, libros antiguos entre los que puede haber auténticas reliquias o recetarios de cocina de hace 30 años, harapos que se hacen pasar por camisetas o pantalones, carritos de bebé a los que les falta alguna pieza, bicicletas y radiadores oxidados, geles de ducha empaquetados, bisutería, cafeteras, retratos de los héroes nacionales, todo tipo de utensilios... 

Algunas cosas parecían nuevas, otras estaban más que usadas, pero muchos objetos parecían inútiles y compeltamente inservibles.








En el camino tanto a la ida como a la vuelta me encontré con muchísima gente, desde señoras que improvisaban un top-manta en la acera de la transitada cuesta que nos lleva al mercado, policías, individuos que tenían apariencia de ex convictos, niños correteando, coches, y cómo no, carros arrastrados por la ilusión de vender algo.

Me gustó mucho adentrarme en este lugar y ver todo esto tan de cerca. Reconozco que en algún momento me sentí incómodo porque estaba haciendo fotos a veces discreta, pero otras veces muy descaradamente.

Solo compré un libro de filosofía de Descartes en checo. Este mercado esconde basura, pero también reliquias que explosionan en todo ese decadente ambiente de desamparo y resignación.

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В клуб перото 
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lunes, 7 de agosto de 2017

Паяк/Araña y И накрая какво.../y al final qué, de Blaga Dimitrova

ПАЯК


Източва от дъха си тънка нишка
и най-изкусно мрежа си тъче.
На слънцето проблясва тя златиста -
мушица глупава да привлече.

И моят блян в душата като паяк
плете-заплита примка час по час,
така примамно златана, ама зная:
мушицата съм си самата аз.

1937

ARAÑA


Arranco hilo fino de su aliento
y hábilmente su red teje.
Dorada toda en el sol reluce,
alguna mosca torpe debe atraer.

Y mi anhelo, como la araña,
horas tras hora su red teje,
tan fascinante, tan varada, pero sé:
esta mosquita que acecho, soy yo misma. 

1937

И НАКРАЯ КАКВО...


Земята губи всичко земно.
Небето губи всичко небесно.
Човекът губи всичко човешко.
И накрая
какво остава?

1997

Y AL FINAL QUÉ


La tierra pierde lo terrenal.
El cielo pierde lo celestial.
El hombre pierde lo humano.
Y al final
¿qué?

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martes, 1 de agosto de 2017

Españoles de Bulgaria: Jose Antonio





Jose Antonio es español de Guadarrama (en la actualidad reside en Valdemoro, Madrid). Está casado con una búlgara y tienen un hijo búlgaro-español. En su casa hablan en español, pero eso no ha impedido que su interés por Bulgaria, la lengua búlgara y la cultura, vaya en aumento, hasta en punto de poder defenderse con el idioma tras aprenderlo de forma autodidacta.



Hola Jose Antonio, cuando hablamos por primera vez me impactó tu caso, estás casado con una búlgara, en casa habláis en español y tu hijo no ha llegado a aprender bien del todo el búlgaro. Sin embargo, eso no ha impedido que tú lo hayas estudiado por tu cuenta. ¿Por qué motivo decidiste aprenderlo si no te hacía falta?

Aquí hay varios factores a tener en cuenta, el primero poder comunicarme con mis suegros (el resto de la familia están en España y dominan con soltura el idioma español) y luego también, no ser un “objeto” que sólo come, bebe y observa cuando voy de visita a Bulgaria.

También influyó que al ser un idioma tan distinto, tanto por sus caracteres cirílicos como por su estructura gramatical, y que tenga sonidos distintos en sus caracteres con respecto al alfabeto latino (ej.la H sonido N, la P sonido R, etc.) hizo que me lo tomase como una especie de reto intelectual.



Un tema del que me encanta hablar con los poquísimos españoles que tienen cierto nivel en búlgaro es sobre el proceso de aprendizaje. Todos podemos preguntar o suponer qué es difícil para un español a la hora de apendeder inglés, pero... ¿Y el búlgaro? ¿Qué es lo más difícil en tu opinión? ¿Qué te ha costado más aprender?

Mi primera barrera fué la falta de material didáctico para poder aprender y que me obligó a apañarme con algún diccionario y con alguna guía de conversación que pude conseguir, a continuación, automatizar los distintos sonidos fonéticos del cirílico con respecto al alfabeto latino. Otra cosa que me costó fue el tema de acentuación de las palabras, puesto que al no utilizar tildes no sabes en que sílaba se acentúa la palabra.

Actualmente sin duda, lo que más me cuesta, es aplicar correctamente el tiempo pasado de los verbos y luego también hablarlo ya que al hablarse en casa en español, no tengo el automatismo que tengo al escucharlo o al leerlo (suelo leer entre 6 y 8 libros en búlgaro al año, sobre todo betsellers ya que es un lenguaje más asequible a mi nivel)



¿Y qué te ha parecido más fácil? ¿Encuentras algunas semejanzas? ¿Qué palabra te gusta más cómo suena?

Lo más fácil me han resultado algunas palabras en las que su sonido es muy similar al español como por ejemplo, autobús, policía, rosa, etc.

En cuanto a la palabra que más me gusta como suena, es sin duda НАДЕЖДА (esperanza), aunque he de decir, que cuando pienso en Bulgaria la primera palabra que me viene a la cabeza es ПРИРОДА (naturaleza).



¿Cuánto tiempo llevas con tu mujer? ¿Antes de sumergirte en la lengua y cultura búlgara, qué impresión tenías sobre el país? ¿Ella que opina de tu locura búlgara? 

Nos concimos hace ya más de 14 años. Cuando la conocí, apenas llevaba 10 días en España y me volqué en ayudarla a prender el español (aunque he de decir que el mérito es suyo)ya que era necesario para que pudiese encontrar trabajo. Esto probablemente ha influido a la hora de hablar español en casa (ella siempre ha tenido interés en mejorar su español).

De Búlgaria conocía su capital, su ubicación geográfica y los lazos e influencia que había tenido con la antigua U.R.S.S.

En cuanto a lo que opina Hristina de mi locura, a la par que le resulta curioso, al mismo tiempo lo entiende, ya que ella sabe que una de mis pasiones es la lectura y mi curiosidad intelectual (la otra es la música, sobre todo el Rock potente)



¿Cómo fue tu primer viaje a Bulgaria? ¿Viajáis aquí con cierta frecuencia? ¿Algún lugar que te guste especialmente?


Mi primer viaje fue hace 10 años a la boda de mi cuñada y fue toda una experiencia. Me llamó mucho la atención lo distinto que se celebra, desde la celebración religiosa por el rito ortodoxo hasta la celebración tan festiva que tienen.

Por desgracia y por circunstancias varias, sólo he podido ir en dos ocasiones. Mi pequeño consuelo son mis visitas virtuales con el google street view.

En cuanto a lugares, si me tuviese que quedar con uno sería el Monasterio de Rila, pero cómo no mencionar Plovdiv (impresionante), como no mencionar Koprivshtitsa (como de cuento), cómo no mencionar Batak y cómo no mencionar Sofía (me encantó).

También he visitado otros lugares como Kazanluk, Stara Zagora, etc y otros muchos que espero visitar como distintas poblaciones del Mar Negro y de la zona del Danubio.



¿Cómo ha sido el proceso de aprendizaje? ¿Cómo lo has practicado tú solo y cómo lo has estudiado? ¿Qué método has usado para memorizar el vocabulario?


El proceso ha sido lento pero constante y al no tener material didáctico, de una manera quizás un poco anárquica y caótica. Me sirvió de ayuda ver algunas series españolas en la tv búlgara ya que al hablar en español y tener subtitulos en búlgaro me ayudaba a ir asociando. También buscaba letras de canciones búlgaras que me gustaban y las intentaba traducir con ayuda de diccionario. La idea, era intentar variar y hacer ameno el aprendizaje y que no se ciñese al sólo a memorizar.


Y sobre la cultura de Bulgaria, ¿qué puedes decirnos? ¿Algo que te llame especialmente la atención?


Lo que más me gusta es el sonido de la gaita búlgara y las típicas voces búlgaras. Luego también me gustan los monasterios y los puestos de iconos (a pesar de no ser nada religioso).

Y por último (pero no menos importante) la escritura en cirílico (para mí un auténtico tesoro a conservar).

Ya sabes que para mí es importante, no sólo poder hablarlo y entenderlo, sinó también el poder escribirlo correctamente.




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lunes, 17 de julio de 2017

Comienza el 40º seminario de Lengua y Cultura búlgaras en Veliko Tarnovo

Cada verano las dos últimas semanas de Julio y la primera de Agosto tiene lugar el Seminario de Lengua y Cultura Búlgaras en la Universidad de Veliko Tárnovo.



Este programa de estudios reúne a unas 100 personas de todo el mundo que estudian búlgaro. Entre los participantes suelen encontrarse estudiantes universitarios de Filología Eslava, gente que estudia por su cuenta el idioma, e incluso profesores de universidad de la cátedra de Búlgaro.

En mi primer viaje a Bulgaria en 2014 asistí al seminario de Veliko Tárnovo. También asistí en el de 2015. El programa de estudios es muy completo: por la mañana de 9 a 12 hay clases prácticas de búlgaro en diferentes niveles, de A1 a C1. Y en los niveles iniciales hay diferentes grupos, entre aquellos que ya conocen el alfabeto o son eslavos y tienen pocas dificultades para adquirir vocabulario, y otro grupo con personas completamente desconocedoras, que nunca han tenido ninguna relación con la lengua búlgara. Los grupos no son muy numerosos, los niveles están muy fraccionados, y el programa cultural es completo.

El programa de este año no se diferencia del de los años anteriores. Podéis encontrar el enlace al programa aquí en búlgaro.

El programa diario

El programa diario son las clases de 9 a 12 de búlgaro práctico en diferentes niveles. Suele haber unos 2 o 3 grupos por nivel excepto en el nivel más superior que solo suele haber un grupo.

Los seminarios especializados

De 13 a 14 puede asistirse o a clases de perfeccionamiento de fonética y gramática o a seminarios especializados. Hay cuatro diferentes seminarios por semana, de los cuales uno es en inglés y los otros tres son en búlgaro.

Primera semana:

Съвременен български език (Lengua búlgara contemporánea)
Българска литература и изобразителното изкуство (Literatura búlgara y artes visuales)
Българска етнография (Etnografía búlgara)
Култура и изкуство на България на английски език (Cultura y arte de Bulgaria en inglés) 

Segunda semana:

Съвременно българско кино (Cine búlgaro contemporáneo)
Съвременна българска литература (Literatura búlgara contemporánea)
Български фолклор (Folclore búlgaro)
История и култура на България на английски език (Historia y cultura de Bulgaria en inglés)

El programa cultural

El programa cultural del seminario incluye un curso de canto y otro curso de baile tradicional, cada día de 4 a 6 de la tarde. Después, cada noche habrá algo especial: un cócteil, un concierto, una proyección de alguna película, noche de la cocina internacional, la noche de las naciones, etc...

Alojamiento

El alojamiento es en la residencia, a 5 minutos de la universidad. Pese a la mala fama de las residencias búlgaras, he de decir que concretamente esta residencia está en buen estado, y reformada. Las habitaciones son de 3 camas pero solo duermen dos personas en cada una.

La comida

La comida por desgracia es un poco repetitiva, aunque tienen el detalle de ofrecer menú vegetariano, y los cocineros suelen ser bastante simpáticos.

Los fines de semana

Los fines de semana hay excursiones organizadas. Las de este año son la visita al Monasterio de Troyan, a Arbanasi y a museo etnográfico Etár en Tryavna. 

El programa cultural de las tardes es optativo. Yo, por desgracia, ambos años solo fui a 3 o 4 clases de horó. Los que deciden no asistir al programa cultural pueden ir a la piscina o ir a la ciudad. Pero por la noche es interesante asistir a los actos que comenté más arriba, que hay desde proyecciones de pelis hasta cine contemporáneo.

Una cosa muy bonita del seminario es que gran parte de los asistentes repiten cada año. Estoy deseando ver a mi amiga Dasha de Rusia, que será su cuarto seminario, al hombre políglota taiwanés cuyo nombre no recuerdo y a mucha gente más. ¡Este año somos 33 los repetidores! 

Este será mi tercer seminario, y, ya que los anteriores años no lo hice, quiero recopilar este año lo más importante aquí en el blog, o en mi página de facebook, donde iré publicando fotos del seminario.

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domingo, 16 de julio de 2017

Entrevista a Manuela Trasobares, por Marco Vidal

Manuela Trasobares es artista, pintora, escultora y cantante de ópera mezzosoprano dramática. Estudió Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y Bel canto en la Universidad de Sofía. Ha sido artista fallera en Valencia y concejala en la ciudad de Geldo. Además, es una conocida activista transexual.




Hola Manuela. Sofía hoy es una ciudad europea, con un turismo creciente y una cantidad cada vez mayor de extranjeros que viven aquí. Sin embargo, entre la Sofía de 2017 y la de los años noventa hay una enorme diferencia. ¿Por qué acabaste viviendo en Sofía? ¿Cuándo se te presentó la oportunidad y por qué decidiste venir aquí?



Yo no decidí ir a Sofia. Prácticamente no sabía nada de Bulgaria. Cuando yo empecé a estudiar canto lírico en España vi que no se me tomaba en serio. Y depués de bastantes problemas de marginación di con un mánager artístico que me aconsejó que conociera a la catedrática del Conservatorio de Canto de Sofia y que a través de ella fuera a estudiar a aquel país.



¿Cuánto tiempo estuviste en Sofía? Respecto a la ciudad en sí, ¿hay algún sitio que te gustara especialmente o que te llamara la atención? ¿En qué zona vivías?



De manera intermitente cinco años. Ya que los veranos los pasaba en España. Me gustaba Sofia y los alrededores pero sobretodo me gustó la ciudad de Plovdiv. Vivía en la zona alta de Sofia, pero hoy por hoy no me acuerdo como se llamaba el barrio ni la calle. Hace ya treinta años...



Actualmente es posible vivir en Sofía y no aprender nada de búlgaro, puesto que en los establecimientos del centro la gente suele hablar inglés. Pero, ¿cómo era la comunicación en los años 90? ¿Tuviste algunos problemas de comunicación?



Yo vivía con gente del Conservatirio o relacionada con el mundo de la ópera. Todos hablaban perfectamente el italiano, el inglés o el francés. Saliendo del mundo artístico, siempre iba acompañada por alguien que me ayudaba a entender. Por eso nunca me hizo falta hablar el búlgaro. Aunque sí de una manera intuitiva lo entendía.



¿Cuánto tiempo estudiaste en el Conservatorio de Sofía? ¿Estudiabas con una beca o trabajabas? ¿Cuánto crees que aportó tu estancia aquí a tu formación como cantante de ópera? ¿Cómo era tu relación con tus compañeros del conservatorio?



Yo trabajaba en España y con el dinero que conseguía me pagaba los estudios en Bulgaria. Nadie jamás me dio ninguna beca. Todo salió de mi esfuerzo personal. La formación que tuve en Bulgaria jamás la hubiera tenido en España, ya que no solamente estudiaba canto, sino que trabajaba con directores de orquesta, con directores de escena, con la propia orquesta y, sobretodo, nos hacían cantar en teatros profesionales en la medida que ellos valoraban el nivel.



¿Te sentiste discriminada en Bulgaria por ser transexual? ¿Ves muy diferente la España de los noventa de la Bulgaria de esa época en este aspecto?



No, en Bulgaria jamás me sentí discriminada, todo lo contrario. Allí la gente me admiraba profesional y personalmente.



En tu famosa intervención en canal 9 comentas que has visitado muchas ciudades de Bulgaria. ¿Cuáles visitaste? ¿Hay alguna que te gustara especialmente?



Después de trenta años he olvidado muchos nombres. Mis amigos búlgaros, cantantes también, me llevaron a muchos pueblos y ciudades, aparte de las ciudades en las que trabajé como cantante lírica. Recuerdo la ciudad de Varna y pasé muchos fines de semana en Plovdiv. Era todo tan distinto... Como si estuviéramos en el siglo XIX. Recuerdo un mercado en el que había herradores de caballos y zapateros. Había incluso comunas públicas para hacer las necesidades personales. Si te lo describo, me dirás que me lo invento... No había ninguna intimidad. Veías como otros hacían sus necesidades. No sé si aún existe esto.




¿Por qué decidiste abandonar Bulgaria? ¿A dónde fuiste después?



Creo que me equivoqué abandonando Bulgaria. Allí yo era muy feliz. Trabajaba en lo que quería, tenía amigos y vivía muy tranquila. Nadie jamás se rio de mí ni se planteó mi identidad. Solo había admiración. Sin embargo, la cátedra del Conservatorio, ávida de ambición, quería hacer su profesorado en España, porque aquí ganaría más. Por intereses económicos me comió el coco para que regresara con ella a Barcelona y emprendiera una carrera lírica en Europa Occidental, ya que allí yo ganaba muy poco dinero. En esos momento influida por la ambición de ella, decidí regresar. Cual fue mi sorpresa cuando aquí en la civilizada España nadie respetó ni mis estudios, ni mi profesionalidad, ni mi entidad como ser humano. Después de los años veo todo aquello como algo increíble. Tengo nostalgia de aquella grandísima experiencia que tuve. Jamás la olvidaré.



Dentro del colectivo LGTB, los transexuales siguen estando especialmente machacados por la sociedad y su identidad es a menudo negada por las instituciones. ¿Cómo ves a la sociedad española en relación a la transexualidad en la actualidad? A pesar del autobús de la vergüenza de Hazte Oír, ¿hemos avanzado?



No hemos avanzado. Se ha avanzado aparentemente. Se hacen grandes eventos de los que se saca mucho provecho económico. Como el día del Orgullo que se ha celebrado este año en Madrid. Pero a efectos reales existe una grandísima transfobia. Y después de la maravillosa experiencia búlgara, aquí no he vivido ni un 5% de la felicidad que allí respiré. Aquí se me ha vuelto a discriminar. El movimiento LGTB en España está fuertemente politizado por un partido llamado PSOE, que nada tiene que ver con un movimiento que debiera ser apolítico y humanitario. No sé como será ahora el movimiento LGTB en Bulgaria.



Tengo entendido que tu trayectoria como concejala de Acción Republicana Democrática de España en Geldo fue breve. Sin embargo, marcaste un antes y un después en la política española al convertirte en la primera concejala transexual de toda España. ¿Desde entonces a qué te dedicas? ¿Sigues cantando y desarrollando tu arte en todas sus formas?



Después de mi experiencia vital de más de 40 años de lucha en todos los aspectos, dedico muchas horas al estudio de la filosofía universal. Estudio en profundidad a Descartes, Nietsche, Satre, y Heideguer. Esto me ha llevado a conclusiones metafísicas de la deconstrucción vital. Creo en un mundo libertario y en el pensamiento anarquista. Además lidero una corriente filosófica vitalista llamada Trasobarismo, con seguidores en todo el mundo. Sigo cantando, esculpiendo y pintando, relacionando toda mi actividad artística con mi pensamiento.


Volviendo a la Bulgaria de los noventa. Como sabrás, Bulgaria es el país más pobre de la UE. El salario medio roza los 200 euros y la pensión mínima los 100. Sin embargo, la situación económica hoy es mucho mejor que la de hace 30 o 15 años, cuando millones de búlgaros tuvieron que emigrar a buscar un futuro mejor. ¿Cómo era vivir en un país que acababa de salir del comunismo y estaba en un colapso económico? ¿Recuerdas las impresiones de las personas locales? ¿Notaste en alguna forma ese cambio de la censura política y cultural, guiada por el partido, hacia una cultura que empezaba a liberalizarse?



El país estaba sumergido en una gran probreza. Pero la mayoría de mis compañeros me decía que esa idílica libertad occidental, que se les había prometido después s de la caída del Muro de Berlín, no les gustaba para nada, se sentían desamparados. Añoraban el antiguo comunismo. El país estaba lleno de mafias rusas e italianas. Y yo veía que los grandes oligarcas estaban comprando los medios de producción, monasterios, iglesias, castillos... La gente no era tonta y lo decía. Me explicaban la historia de Bulgaria. Siempre ha estado dominada por los turcos o por Rusia y también en los 90 por los intereses capitalistas occidentales que estaban comprando no solo Rusia sino el resto de países satélites de la URSS. La pobreza era provocada por el capitalismo y sus mafias. Yo no vi una Bulgaria feliz con el nuevo sistema político y económico. Recuerdo muchos compañeros diciendo que con el antiguo régimen tenían el futuro garantizado. Bulgaria estaba en un caos. Los estudiantes extranjeros eramos una fuente de divisas ya que nos cobraban los estudios a precio de Europa Occidental, aunque aún nos salían más baratos que estudiar en España. Como anécdota de descaro te diré que cada vez que entrabamos en Bulgaria teníamos que pagar 200 dólares en la frontera. Algo absurdo, pero que de todos modos era comprensible.



Manuela, ha sido un placer. Y espero sinceramente verte en Sofía y que me cuentes en persona cómo la ves ahora después de tantos años.



Nunca se sabe, puede ser que algún día nos veamos en Sofia. Saludos.



Entrevista realizada por Marco Vidal González. 

Otras entrevistas:

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jueves, 13 de julio de 2017

Cámara de fotos en Sofía, poema de Marco Vidal González

Cámara de fotos en Sofía

Si una cámara pudiera
captar lo que mis ojos ven.

Esa luz traslúcida, que
en cualquier momento
del día, escapa amarillente
y boreal entre las ramas
de los árboles.

Esos instantes
de miseria palpante.
El amarillo y rojo
de mi tranvía...
Y la luz hipnotizante
que corta y anhula mi respiro.


Si una cámara pudiera
captar lo que siento
y lo que palpita
en mi alma...

Revelaría las fotos
y las quemaría.

Marco Vidal González. 10 Julio 2017. Sofía








Mi poesía

TRES MARICAS

CRUISING II  

COMPLACIENTE

LA MUTACIÓN DE LOS CANIS


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lunes, 10 de julio de 2017

La independencia de Bulgaria. Desde la insurrección de Berkovitsa hasta la proclamación de independencia, 1836-1908

En este post contamos con una colaboración de Josep Dorca, historiador y profesor de catalán. En su blog publica interesantes artículos sobre política e historia de los balcanes en catalán. En el siguiente enlace tenéis acceso al artículo original. Además, os animo a seguirle en su página de facebook.

La independencia de Bulgaria. Desde la insurrección de Berkovitsa hasta la proclamación de independencia, 1836-1908


Los turcos otomanos llegaron los Balcanes durante el siglo XIV. A finales de este siglo ya controlaban la totalidad de los territorios poblados por búlgaros, después de someter la ciudad de Vidin, su último bastión, en 1396. Iniciaron, entonces, una larga dominación que no se puede dar por finalizada hasta el siglo XX, después de las Guerras Balcánicas de 1912-1913. Durante todos estos años consolidaron su poder por todo lo que actualmente es Serbia, Albania, Croacia, Bosnia-Herzegovina, llegando incluso a las puertas de Viena en 1529.

A mediados del siglo XIX, el Imperio Otomano controlaba, pues, la mayor parte del territorio balcánico. En algunos casos lo hacía de manera directa, como en Bulgaria, aunque en otras ocasiones ejercía su autoridad a través de principados formalmente autónomos.


Desde la segunda mitad del siglo XVIII, la economía de los territorios búlgaros entró en una etapa claramente expansiva, lo que permitió la consolidación de una pequeña burguesía, dedicada sobre todo al comercio y a las manufacturas. La industria, de muy pequeñas dimensiones, téxtil y del cuero, por ejemplo, se desarrolló extraordinariamente. El papel de los gremios, particularmente, fue, a partir de entonces, muy importante y tuvieron un papel capital en la vida social y cultural de la Bulgaria del siglo XIX. Todo este impulso económico acabó provocando que el Imperio Otomano tuviera que realizar una serie de reformas imprescindibles para que estos nuevos sectores sociales pudieran prosperar, pero estas reformas, además de estimular el crecimiento económico, pusieron en evidencia los límites del sistema, por lo que esta pequeña burguesía empezó a plantearse nuevos horizontes, como la creación de un estado que sirviera a sus intereses.


El Renacimiento Nacional Búlgaro



Como ocurre habitualmente en todos los países en los que hay un conflicto lingüístico y nacional, el desarrollo de iniciativas en el ámbito de la cultura precedió a las reivindicaciones estrictamente políticas. Así pues, durante el transcurso del siglo XIX, se fueron poniendo las bases de lo que podríamos denominar com una cultura nacional. La historigorafia búlgara ha bautizado todo este proceso con el nombre de Renacimiento Nacional Búlgaro.

La primera escuela laica en lengua búlgara, por ejemplo, fue fundada en 1834 en Gabrovo. Para ponerla en funcionamiento fue imprescindible la aportación económica de los gremios -antes mencionados-, que entonces estaban en una época de pleno crecimiento. Estos gremios también sufragaron gastos en el ámbito de la cultura y de la educación, como programas de becas para numerosos estudiantes en el extranjero. El número de estas escuelas laicas fue creciendo paulatinamente hasta que en 1878 su número se acercaba a las dos mil.

También fueron muy importantes los avances en la normativización de la lengua. En 1844, obra de Bogorov, se publicó la primera gramática de la lengua búlgara, no exenta de polémica, entre defensores de ún búlgaro más arcaico y más cercano a las otras lenguas eslavas y otros más partidarios del búlgaro que se hablaba entonces. Finalmente, en 1870, la polémica se zanjó con la publicación de una normativa consensuada entre ambos sectores.

Paralelamente, la publicación de libros en búlgaro fue cada vez mayor: el primero, podemos fecharlo en 1776, obra de Païssa de Hilendar. Así como entre 1821 y 1830 sólo se publicaron nueve libros en búlgaro, entre entre 1860 y 1870 su cifra superó los 700. Lo mismo ocurrió con las publicaciones periódicas. La primera que se editó fue Liuboslovie, en 1834, y marcó el punto de partida de una auténtica eclosión de publicaciones: entre 1844 y 1870 unas noventa, de las que 56 eran diarias. Muchas de éstas tenían una vida efímera, y un porcentaje nada desdeñable eran publicadas por búlgaros residentes en otros países. También tuvieron un papel importante ciertas sociedades que tenían como objetivo difundir la cultura búlgara, como fueron la Sociedad de Filología, fundada en 1824, y la Sociedad para la Literatura Búlgara, de 1835. La actividad de estas sociedades fue fundamental para el desarrollo de una literatura moderna. Durante estos años, el género más cultivado fue la poesía, y destaca particularmente la figura inmensa de Hristo Botev.

Finalmente, una institución nueva que tuvo un papel muy importante en la vida social búlgara fue la de las Chitalishte, que eran una especie de clubes de lectura, centros de debate, reunión, formación... muy característicos de los Balcanes. La primera se constituyó en 1856, y en 1878 ya había 186. Estos centros se convirtieron en un elemento clave para difundir las ideas nacionalistas y crear un imaginario colectivo.

Otro ámbito muy importante e influyente, entonces, era el religioso. La iglesia búlgara inició a principios de siglo XIX un largo combate para conseguir su independencia del patriarcado de Constantinopla, lo que consiguió entre los años 1870 y 1872, cuando se formó el Exarcado Búlgaro, con Antimo I como primer patriarca. En este contexto se reconstruyeron numerosas iglesias y monasterios, el más conocido de los cuales es el de Rila, restaurado a partir de 1833.

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 La lucha contra el Imperio Otomano



Durante el siglo XIX fueron constantes las revueltas contra la dominación otomana en el área balcánica, y entre todas ellas las más importantes fueron los levantamientos serbios, de los años 1804 y 1814, y también la revolución griega, que comportó finalmente la independencia de este país. En ambos casos, voluntarios búlgaros participaron luchando al lado de los sublevados, así como los hubo, también, que lucharon codo con codo con los rusos durante la guerra ruso-turca, acaecida entre 1806 y 1812.


En Bulgaria, sin embargo, no hubo ningún gran movimiento popular de resistencia que lograra poner en peligro la dominación turca, al menos hasta finales de la década de los sesenta del siglo XIX. Esto no quiere decir que no hubiera numerosas revueltas durante todos esos años, como las que hubo en los años treinta (1835, 1836, 1837), la más conocida de las cuales es la de Berkovitsa, que fue la que tuvo más repercusiones, en 1836 -he elegido esta fecha simbólica como inicio del proceso que llevó al país hacia la independencia-. Esta malestar popular se prolongó en las décadas siguientes, con más levantamientos, sobre todo en el norte -importante el de Vidin- y en el sudoeste de la actual Bulgaria. En todas estas sublevaciones es difícil de separar el componente social del componente nacional. Muchas veces eran protagonizadas por campesinos y tenían un claro componente antifeudal. 
 

Es a partir de los años sesenta cuando las propuestas para cambiar el estatus de Bulgaria empiezan a tener un importante apoyo social y auténticas posibilidades de éxito, con objetivos concretos y grupos bien organizados para llevarlos a término.


La figura más importante de este nuevo nacionalismo búlgaro fue Georgi Rakovsky -historiador, etnógrafo, periodista y poeta-. Un rasgo característico del movimiento de liberación nacional búlgaro es que prácticamente la totalidad de sus líderes eran hombre de letras. Rakovsky nació en 1821 y desde muy joven se implicó en la lucha clandestina, lo que provocó su exilio y el inicio de un periplo que le llevaría a Francia, Rusia y finalmente, otra vez, a Rumanía, dónde ya había conspirado de joven. En Rusia entró en contacto con los populistas rusos, de los que aprendió tácticas insurgentes y de agitación.


En 1862 impulsó la creación de la Legión de Voluntarios, una fuerza que colaboró con las fuerzas serbias para recuperar la fortaleza de Belgrado, en posesión de los turcos. Serbia tenía, entonces, una relación de vasallaje con el Imperio Otomano, que no fue definitivamente abolida hasta el Tratado de Berlín, de 1878. Poco después de la recuperación de la fortaleza, sin embargo, las autoridades serbias instaron a los voluntarios búlgaros a marchar del país, lo que significó el final de la colaboración de Rakovsky con las autoridades serbias. Rakovsky tenía en mente la idea de crear un federación balcánica de estados cristianos.




En 1867, Rakovsky impulsó la creación del Comité Central Secreto Búlgaro, que hizo propuestas políticas concretas, aunque también amparó acciones de carácter insurreccional. Desde este comité se llegó a proponer a la Puerta una solución, con respecto a la cuestión búlgara, similar a la que se había adoptado en el Imperio Austrohúngaro, la solución dualista del Compromiso de 1867. De este modo proponían un Imperio dual turco-búlgaro. Huelga decir que las autoridades otomanas ni siquiera la tuvieron en cuenta.

Simultáneamente, entre 1867 y 1868, hubo algunos intentos de penetración de varios grupos armados, procedentes de Rumanía, que tenían como objetivo provocar un levantamiento popular en Bulgaria. Estas incursiones resultaron infructuosas. Destacan particularmente las protagonizadas por Hadji Dimitar y Stefan Karadja.

En 1870, ya muerto Rakovsky, se creó el Comité Central Revolucionario Búlgaro. Ahora, los líderes más destacados de la resistencia búlgara fueron Ljuben Karavelov, Vasil Levski y Hristo Botev. Vasil Levski fue encarcelado en 1872 y murió ejecutado en 1873, hecho que provocó que la causa ganara muchos adeptos.


La crisis del período 1875-1878



En 1875 estalló una nueva crisis social y política, muy profunda, que sacudió a todos los Balcanes, y que acabó implicando un cambio radical en la configuración política de la zona. Aquel año hubo varios levantamientos contra la dominación turca en Bosnia, Serbia y Bulgaria. El primero, que fue el detonante de todos los demás, estalló en Bosnia, más concretamente en Nevesinje.

En Bulgaria, el estallido se produjo en abril de 1876. El 14 de abril los comités revolucionarios fueron convocados en Oboriste, con la finalidad de organizar la insurrección, y se acordó que el 1 de mayo sería la fecha en que ésta se iniciara. De todos modos, la presión del gobierno hizo que se precipitaran los acontecimientos y que estallara el 19 de abril.

La revuelta se desencadenó en cuatro puntos diferentes de la geografía búlgara, y de manera simultánea. Tuvo muy poco éxito y muy poco apoyo popular en tres de los focos escogidos. El poeta Hristo Botev, que lideró uno de estos focos insurreccionales, se apoderó de un barco austríaco, el Radetzsky, y entró en tierras búlgaras, procedente de Rumanía, con el objetivo de provocar un levantamiento popular. Su éxito fue escaso, y finalmente el 20 de mayo fue asesinado por los Bachibouzouk, tropas irregulares turcas, donde también combatían algunos búlgaros musulmanes.

Sólo la revuelta que estalló alrededor de la ciudad de Plóvdiv, al sur del país, logró un apoyo popular importante, lo que a su vez provocó, como reacción una represión sangrienta por parte de las tropas turcas.

Después de estos hechos, Rusia mostró su interés por involucrarse en el conflicto. Impulsó la convocatoria de una conferencia de representantes de las grandes potencias para encontrar “soluciones”, sobre todo para Bulgaria y Bosnia y Herzegovina. Defendían, para Bulgaria, la creación de dos provincias autónomas, una alrededor de Tarnovo, capital histórica de Bulgaria, y la otra con Sofía (entonces una ciudad de mucha menor importancia que ahora) como centro. Los otomanos se opusieron radicalmente a este proyecto. Con este pretexto, finalmente, la Rusia zarista optó por declarar la guerra al Imperio, que se hizo efectiva el 12 de abril de 1877.

La llegada de las tropas rusas fue muy bien recibida por la población, y los comités revolucionarios hicieron un llamamiento a los búlgaros para que se les unieran. Por este motivo, se creó una nueva Legión Búlgara, de aproximadamente diez mil voluntarios. Las tropas rusas, finalmente, consiguieron vencer a los otomanos, y el zar Alejandro forzó alemperador a firmar el Tratado de Paz de San Stefano el 18 de febrero de 1878.


El Tratado de San Stefano



Este acuerdo implicaba un cambio radical en la configuración del mapa balcánico. Por un lado, se certificaba la independencia de Serbia, de Rumania y de Montenegro. Serbia y Rumanía hasta entonces eran principados tributarios del sultán. Montenegro, por su parte, ya era formalmente independiente, aunque Turquía siempre había defendido que también estaba vinculada al imperio, idea difícilmente justificable. Por lo que hace referencia a las tierras rumanas, Rusia se anexó parte del sur de Besarabia, y también se apropió de parte del Cáucaso, poblado, entre otros, por georgianos y armenios.

En cuanto a Bulgaria, el tratado preveía la creación de un Principado Autónomo de Bulgaria, con una superficie mucho mayor que la de la actual Bulgaria, y que se extendía desde el mar Egeo hasta el Danubio. Este principado también incorporaba parte de la Dobrudja, un territorio siempre disputado entre Rumania y Bulgaria.

Formalmente, era tributario y vasallo del Imperio Otomano, pero Rusia pasaba a tener una gran influencia, decisiva, como lo demuestra, por ejemplo su papel en la elección del príncipe. Según este tratado, formarían parte de este nuevo principado búlgaro todos los territorios que actualmente pertenecen a la Macedonia independiente -como Ohrid, Skopje, Bitola, Veles, Kuamnovo, Kocani ... -, a la Macedonia griega -como Kastoria o Flórina-, la Macedonia occidental griega o Kavala a la Macedonia oriental griega- o, incluso, zonas de la actual Albania, como Korça.

Hay que recordar que desde Bulgaria se ha tendido siempre a negar la existencia de una lengua y de una nacionalidad macedonia diferenciada de la búlgara. Este planteamiento todavía es muy vigente, lo que ha provocado tensiones entre los gobiernos de ambos países. Por otra parte, un discurso público favorable a la creación de una Gran Bulgaria nunca ha dejado de existir. En este sentido, la "Gran Bulgaria" del Tratado de San Stefano es un claro precedente y un punto de referencia siempre citado. Durante la Segunda Guerra Mundial, este objetivo se cumplió parcialmente, cuando las tropas búlgaras se anexionaron la Macedonia yugoslava.



El Tratado de Berlín



De todos modos, el Tratado de San Stefano tuvo una vida muy breve. Las potencias occidentales reaccionaron a lo que consideraron un claro peligro de expansión rusa en los Balcanes y forzaron un nuevo tratado de paz, firmado esta vez en Berlín, en julio de ese mismo año. Como resultado de este nuevo "acuerdo", las fronteras previstas para el principado búlgaro disminuyeron de manera considerable, ya que se perdió gran parte de los territorios macedonios. El nuevo tratado fue firmado el 13 de julio de ese mismo año.

Según este nuevo tratado, se constituyó un pequeño principado búlgaro, tributario del Imperio Otomano, entre el Danubio y la parte central de la actual Bulgaria -por la cordillera central que divide el país- y, de otra parte, una provincia autónoma que formaba parte del Imperio Otomano, que fue conocida con el nombre de Rumelia Oriental.

Aquellos años eran los años del gran reparto imperialista del mundo. Para las potencias europeas –el Imperio Austrohúngaro, el Imperio zarista, el Reino Unido o Francia- los Balcanes eran sólo un botín más para añadir a sus áreas de influencia y de control, similar a lo que podía ser todo el continente africano.

De todos modos, la existencia de estos dos territorios como entidades separadas tuvo una vida no muy duradera. En 1885 –apenas siete años después del Congreso de Berlín-, se unificaron bajo la égida del Principado autónomo, que a efectos prácticos tenía una existencia, ya, totalmente independiente. Las autoridades turcas no pudieron hacer absolutamente nada para evitarlo. En septiembre de 1885 se consumó esta unificación.

En esta nueva Bulgaria, Rusia jugaba un papel capital. De hecho, el príncipe Dondúkov fue el organizador del nuevo estado, y convocó la primera asamblea constituyente. El príncipe elegido para ocupar el trono fue Alejandro de Battenberg, sobrino de la zarina. Después, la pugna, entre el Imperio Austrohúngaro y Rusia, por el control de los Balcanes fue constante. Se pueden citar algunos ejemplos de esta pugna, como la guerra serbobúlgara de 1885 o la destitución de Alejandro de Battenberg y nombramiento de Fernando de Sajonia-Coburgo como nuevo monarca, más cercano a los intereses austriacos. Esta dualidad de intereses también se refleja en los intereses dispares de la nueva burguesía que se formó en Bulgaria a finales dels eiglo XIX. Una fracción importante estaba subordinada a los intereses austriacos y otra facción estaba más vinculada a los intereses rusos. 
 

La independencia formal



Bulgaria, como estado independiente, no nace hasta 1908, inmediatamente después de la revolución de los Jóvenes Turcos -junio de ese año-, acontecimiento que fue aprovechado por las autoridades búlgaras para romper los vínculos, exclusivamente formales, con Turquía. De este modo, Fernando de Sajonia-Coburgo se convirtió en nuevo zar de Bulgaria. Ese mismo año, el Imperio Austrohúngaro se anexionó Bosnia y Herzegovina, que hasta entonces también formalmente pertenecía al Imperio Otomano, aunque fuera adminsitrada por los Habsburgo.

Pronto contaremos con más colaboraciones de Josep. Mientras tanto, ¡puedes seguirlo en su blog

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