martes, 31 de marzo de 2020

Búsqueda, un poema de Magdalena Caparovska en macedonio, búlgaro y español

Потрага

некогаш:
префрлавме хартиени авиончина
преку училниците.
таблата и кредата не учеа за светот.

денес:
океан информации ни е хоризонт.
морепловци сме во удобни кошиньа
каблите се jарболи, а секоja интернет страница мапа.
денес жарко трагаме по ветено богатство - закопано в
памтивек.

ретки се оние
со внатрешен исправен - компас.

Търсене

някога:
хвърляхме хартиени самолетчета
по класните стаи.
дъската и тебеширът ни учеха за света.

днес:
океан на информация ни е хоризонтът.
мореплаватели сме в удобни кошчета.
кабелите са мачти а всяка интернет страница - карта.
днес жадно търсим обещаното богатство - заровено
от незапомнени времена.

малко са онези
с вътрешен и работещ компас.

Превод от македонски Марко Видал

Búsqueda

un día:
lanzábamos avioncitos de papel
en las aulas
la pizarra y las tizas nos lo enseñaban todo sobre el mundo.

hoy:
un océano de información es nuestro horizonte
somos marineros en cómodas papeleras
los cables son mástiles y cada página web, un mapa.
hoy deslumbrantemente buscamos en la riqueza prometida:
aquella enterrada en la eternidad.

raros son aquellos que poseen
una brújula interna operativa.

Traducción del macedonio Marco Vidal González

Más poesía:

- 5 poemas de Magdalena Caparovska en macedonio y en español
- 5 poemas de Mitko Gogov en macedonio y en español
- 6 poemas de Stefan Markovski en macedonio y en español

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miércoles, 11 de marzo de 2020

Hablamos con el autor de "Hostal Europa" sobre su libro y la realidad de Bulgaria



Sofía, Bulgaria. Octubre de 2014. Desde hace un tiempo, el antiguo barrio judío es más conocido como la pequeña Beirut. Alrededor de la sinagoga, la mezquita y el Mercado de las Mujeres se concentra buena parte de la comunidad árabe, refugiados, e inmigrantes indocumentados que procuran traficantes de confianza que les ayudan a salir ilegalmente de Bulgaria. Mientras tanto, hacinados y en pésimas condiciones, se resguardan y esconden de la policía en algún edificio abandonado u hostal de poca monta.



Además del pasado que arrastran, todos se topan de frente con una situación económica, social y política en Bulgaria y Europa que les es adversa y con un sistema de asilo desbordado. Algunos de los huéspedes del hostal lo llaman Hostal Europa porque, según ellos, es una metáfora de la Europa que conocen nada más pisar territorio búlgaro; una Unión Europea en crisis y más preocupada por blindar sus fronteras y protegerse de la amenaza yihadista que de integrar a los refugiados y aplicar la legislación relativa a los derechos humanos.

 
Hostal Europa, de José Antonio Sánchez Manzano, ha sido premiado recientemente por la Asociación de Periodistas Hispanohablantes de Bulgaria en su concurso periodístico anual “Mundos y Colores”.

José Antonio Sánchez Manzano (1980) es periodista y fotógrafo independiente español de vocación tardía. Apasionado desde joven a viajar y a la gastronomía. Al terminar sus estudios de periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos en 2010, realizó cursos de especialización en periodismo literario (Madrid) y fotoperiodismo (Río de Janeiro y Bosnia-Herzegovina). Ha vivido en países tan dispares como Portugal, Italia, Brasil, Bulgaria y Países Bajos, y trabajado en Honduras, Inglaterra y en buena parte de la península balcánica.
 
Desde el año 2011 su trabajo como periodista se ha centrado en la crónica literaria y el reportaje fotográfico. Siempre ha estado especialmente interesado en temáticas sociales, en la investigación a través de historias personales y en conocer y dar voz a los colectivos e individuos más desfavorecidos.
 
Entre finales de 2013 y mediados de 2016 se dedicó casi exclusivamente a documentar el flujo de inmigrantes que entraron en Europa a través de Bulgaria y los Balcanes. Durante este tiempo su trabajo ha sido publicado en Alemania, Suiza, Italia y, principalmente, en Bulgaria (TEMA, Dnevnik) y España (FronteraD, La Vanguardia, Zazpika, etc.).
 
Además de en el área del reporterismo, ha trabajado durante años en el mundo de la hostelería y en logística y servicio de atención al cliente. Actualmente está centrado en llevar a cabo proyectos documentales y reportajes escritos y fotográficos de largo aliento con la remota y ligera esperanza de que ayuden a cambiar en algo la pequeña porción de la realidad que reflejan.
 
Hola José Antonio, estuviste viviendo en Bulgaria desde agosto de 2011 hasta junio de 2016. ¿Por qué decidiste venirte aquí a vivir? ¿Qué te hizo alargar tu estancia?
 
A mediados de 2009 comencé una relación sentimental con una mujer búlgara. Vivíamos en Madrid cuando a ella la ofrecieron un trabajo en Sofia. La situación por entonces en España era muy difícil. Encontrar un empleo digno se había convertido en una misión casi imposible y en Bulgaria había muchas multinacionales que continuamente reclutaban personas que supieran idiomas. Además, acababa de terminar un curso de periodismo literario y se me abría un mundo desconocido con multitud de historias por descubrir y narrar.
 
A finales de 2012 la relación con mi expareja terminó, pero, después de dejar mi trabajo y viajar durante dos meses y medio por la península balcánica, decidí alargar mi estancia en Bulgaria algunos meses. Cuando parecía que mis días en Bulgaria estaban contados, hice un viaje al campo de refugiados de Harmanli y el creciente flujo de migrantes que entró en Europa a través de Bulgaria, lo cambiaron todo.
 
¿Qué es lo primero que te llamó la atención? Háblanos un poco de tus impresiones, tanto positivas como negativas, del país.
 
En primer lugar, la belleza de su entorno natural. Antes de llegar para quedarme y comenzar a trabajar, viajé a Rila y al sur del mar Negro y la verdad es que me impresionaron mucho. Al principio la gente me pareció más fría y distante de lo que estaba acostumbrado. Sin embargo, poco a poco me fui dando cuenta de que no son tan distintos a los españoles. Tienen un punto muy parecido a la gente del norte, en el sentido de que, en general, son más nacionalistas, conservan sus tradiciones y pueden parecer bruscos, pero una vez te ganas su confianza son gente muy noble y cercana.
 
Desigualdades hay en todos los países, pero aquí me llamaron la atención más que en ningún otro país de Europa que haya conocido. De hecho, no me pareció muy diferente a la desigualdad que pude conocer en Latinoamérica. La comida me cautivó, me parece excepcional y de una gran variedad. De hecho, la primera frase completa que aprendí a decir fue: Vsichko e mnogo vkusno!
 
¿Cómo fue el proceso de integración en el país? ¿Te costó mucho aprender el idioma?
 
Los primeros meses pensé que nunca podría aprender búlgaro, pero una vez aprendes el alfabeto cirílico es todo más fácil. De hecho, después de viajar a Hungría, Grecia y Turquía, el idioma búlgaro no me pareció tan difícil. Además, se dieron varias circunstancias que hicieron que mi adaptación y aprendizaje del idioma fueran más rápidos. En mi trabajo era el único extranjero en un departamento de más de 50 personas. Con la familia de mi expareja no me quedaba otra que escuchar e intentar chapurrear en búlgaro. Y empecé un curso de búlgaro en el Instituto Cervantes que me ayudó mucho. A los pocos meses me sentía bastante integrado. El abuelo de mi expareja, después de cuatro o cinco brindis con rakia durante las cenas de los fines de semana solía decir: “Este español bebe y brinda como un búlgaro”.
 
Estuviste trabajando como periodista freelancer durante 3 años. En pleno comienzo de la crisis de refugiados estabas viviendo en Bulgaria y decidiste hacer una investigación sobre los refugiados en Bulgaria. ¿Por qué te decantaste por escribir Hostal Europa?
 
A finales del año 2013 viajé al campo de refugiados de Harmanli, cerca de la frontera con Turquía. Me impresionaron las malas condiciones de esa antigua base militar abandonada. Miles de personas se encontraban encerradas sin apenas consultas médicas, con frío, malos olores y suciedad por todos lados.
 
Desde ese momento decidí que me dedicaría a intentar ayudar como voluntario atendiendo a personas en situación vulnerable, y como periodista investigando y documentando las vidas de estas personas para mostrar de una manera amplia y precisa unos acontecimientos que eran nuevos en Bulgaria y que llegaban en un momento político bastante complicado.
 
No acostumbrada a grandes flujos migratorios, Bulgaria se vio en cuestión de meses en medio del mayor éxodo que se recuerda desde la Segunda Guerra Mundial. Y claro, el sistema de asilo se encontraba falto de recursos y desbordado. Paradójicamente, pasaron de tener una valla para evitar la huida de ciudadanos del bloque del Este a construir otra nueva para contener la entrada en Europa de miles de personas llegadas principalmente de Oriente Medio.
Este y otros asuntos relacionados con la realidad migratoria eran muy difíciles de incluir en reportajes y crónicas de 800 o 1000 palabras. Por eso me decidí a escribir un libro, para intentar dar a conocer una porción de la realidad en toda su complejidad. Y, con humildad, creo haberlo conseguido. Aunque esto es algo que deberían de decir los lectores.
 
Hostal Europa cuenta historias personales de refugiados que vienen hacia Europa buscando una vida mejor y huyendo de la guerra que arrasa con sus países. Todas las historias son únicas y cada drama es incomparable. Pero ¿podrías contarnos alguna historia impactante?
 
Los cuatro personajes principales viven situaciones muy complicadas en Bulgaria y cargan a sus espaldas historias muy duras. Alrededor del Mercado de las Mujeres y Halite, a cientos de jóvenes indocumentados se les suma la inseguridad de poder ser enviados de vuelta a un centro cerrado en cualquier momento.
 
Recuerdo un día que caminando por la calle Zar Simeón, me crucé con un joven afgano que se alojaba en el Hostal Europa. En su día me contó que había sido detenido intentando cruzar ilegalmente la frontera entre Bulgaria y Serbia y, después de varios días encerrados, fue enviado de vuelta a Sofia sin su hermano de 14 años al que no veía desde entonces. Estaba obsesionado con la idea de llegar a Alemania sin dejar registradas sus huellas dactilares en el sistema Eurodac. Me decía que quería ir a un médico que le hiciera una cirugía láser o algo por el estilo, pero que no podía al no tener papeles ni todo el dinero que cuesta.
 
Con tono y actitud desesperada, me aseguraba que la única solución que se le ocurría era cortarse la yema de los dedos. Me lo decía mientras me mostraba una cuchilla de afeitar y un bote de agua oxigenada que acababa de comprarse. ¡El tipo iba en serio! Tres días después volvió a intentar cruzar la frontera. Le perdí el rastro y desconozco si ha día hoy estará en Alemania y si habrá conservado la yema de sus dedos intactas. 


En general vivimos un momento de receso en Europa en cuanto a valores humanos y el discurso xenófobo está instalado en gran parte de la sociedad europea. Lo podemos ver no solo con el discurso de Trump en EEUU sino que también está presenta España con el ascenso de un partido xenófobo y de extrema derecha como VOX. ¿Cómo valoras este panorama social?
 
Me parece preocupante la facilidad con la que determinados discursos pueden ser aceptados y respaldados por una parte de la sociedad. Puede entenderse que la gente esté molesta por la situación económica y social y, que haya perdido la fe en las instituciones, pero buscar culpables en las personas más vulnerables o en aquellos que piensan y se sienten diferentes me parece una grave irresponsabilidad. Estas personas y partidos que describes están sabiendo utilizar muy bien el descontento popular para legitimar el discurso de la confrontación y la crispación. Y en este discurso, el inmigrante constituye ese riesgo común que, según ellos, pone en peligro los cimientos de nuestra sociedad. Eso sí, a los corruptos e ineptos no tienen por costumbre nombrarlos.
 
Bulgaria es tierra de emigrantes. Durante la época de dominio otomano miles y miles de búlgaros emigraron hacia Besarabia. También fue tierra que recibió inmigrantes judeoespañoles. Y desde la llegada de la democracia la emigración de búlgaros ha ido aumentando catastróficamente. ¿Qué diferencia hay entre el que emigra buscando trabajo con un pasaporte en regla y el que emigra huyendo de la guerra sin pasaporte?
 
El dinero y los contactos. Creo que en Occidente no se rechaza o criminaliza tanto al inmigrante o refugiado en sí, sino al que es pobre y débil. Por ejemplo, en España ha habido casos de futbolistas muy famosos que han sido juzgados y en algunos casos condenados, y había gente esperándolos en la puerta de los tribunales para aclamarlos y pedirles un autógrafo. Sin embargo, a aquellos que son humildes, que huyen de sus hogares y viajan con todo lo que tienen para labrarse un futuro en otro lugar, no se les da la oportunidad y se les acusa de venir a delinquir o a “vivir del cuento”. No me parece justo. Habrá de todo, pero generalizar y repetir este tipo de mensajes constantemente es peligroso.
 
Comparar un contexto político y social como el de la Bulgaria otomana con la actualidad tiene sus limitaciones, pero no está mal recordar que miles de búlgaros emigraron en masa hacia la actual Ucrania y Moldavia. Como me dijo una vez un búlgaro nacionalista: “es que ellos (los refugiados) no son cristianos”. ¿Dónde está la memoria histórica? ¿Está la religión por encima de los valores humanos?
 
Lo mismo podría decirse de España. Desde siempre hemos sido un país de emigrantes. En Bulgaria, el tema de la religión es desde hace mucho tiempo un tema sensible. El renacimiento moderno búlgaro se forjó en la lucha contra el dominio del imperio otomano.
 
Aun así, si comparamos el número de solicitantes de asilo que ha recibido Bulgaria es muy inferior al de otros países. Creo que una de las claves para atajar este problema en Europa y que la religión no se convierta en un instrumento para dividir y sí para ayudar en la convivencia y la tolerancia es la educación en los valores cívicos y derechos humanos. Quizá sea fácil decirlo e incluso utópico, pero es por ahí por donde se tiene que empezar.
 
El panorama político búlgaro es singular. El eje izquierda/derecha y progresismo/conservadurismo siguen una lógica bien distinta. Debido a la dictadura estalinista y a la tradición autoritaria en la izquierda del país, ser de izquierdas no es visto como sinónimo de progresista. ¿Cómo valoras el panorama político búlgaro en comparación con el español?
 
Creo que el panorama político búlgaro es singular incluso para los propios búlgaros. A muchos colegas y amigos búlgaros les cuesta entender o explicar ciertas anomalías que se dan en el sistema político búlgaro. Por ejemplo, que organizaciones y partidos políticos ecologistas y gente que se considera progresista voten a partidos de derecha y que el voto conservador pertenezca a la izquierda. Como me explicara en su día el politólogo y profesor universitario Kiril Avramov, este hecho tiene su origen en la transición del comunismo a la economía de mercado. En la actualidad, el BSP y organizaciones de izquierda, ligadas al antiguo establishment, representan el pasado. Sin embargo, partidos liberales pro Occidente se erigieron como la única alternativa para que los búlgaros alcancen la libertad y la prosperidad de las que “el comunismo les privó durante décadas”.
 
Recuerdo que, entre 2013 y 2014, los búlgaros salieron a la calle en mayor o menor número para protestar por el gobierno que se formó tras la dimisión del ejecutivo de Boiko Borisov y las posteriores elecciones. Entre las muchas cosas que escuché durante ese año, había una que se repetía con mucha frecuencia: “En Turquía, el partido comunista está prohibido. Sin embargo, aquí son los turcos y los comunistas los que gobiernan; ¿por qué apoya Ataka en el Gobierno a los turcos si los odia?, o ¿qué sentido tiene la unión de un partido proeuropeo como el DPS con otro que quiere estrechar los lazos con Rusia como es el BSP?”. Esas eran algunas de las preguntas sin respuesta que provocaron la exacerbación de una buena parte de los sofiotas que acudían a diario a la plaza de la Asamblea Nacional.
 
Bulgaria es, por lo general, un país conservador y el racismo y la xenofobia están instalados en el discurso político. ¿Cómo podemos cambiar esto? Precisamente formaciones políticas como ATAKA y el Partido Socialista Búlgaro recurren a argumentos populistas para defender lo búlgaro frente a lo extranjero.
 
De nuevo, el único modo que se me ocurre para cambiarlo es con leyes y educación.
Hay una cosa que explico en el libro Hostal Europa y que me resulta llamativa. Debido a su situación geográfica, Bulgaria ha sido históricamente un importante lugar de tránsito comercial y cruce de culturas. A pesar de ello, la relación del país con los extranjeros podría definirse, cuanto menos, de particular y, en ocasiones, poco fluida. Durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX, bajo el abrigo de la URSS, la inmigración fue un tema fuertemente controlado y regulado. Fue en los años setenta cuando gente de Oriente Medio y diversos países centroamericanos, africanos y asiáticos de la misma línea ideológica llegaron para estudiar o trabajar, y algunos acabaron por quedarse y establecer aquí su hogar. Es decir, están relativamente acostumbrados a que, de una manera u otra, la gente pase por allí, pero no a que se queden y a convivir con ellos.
 
Esto llevado al plano político, puede dar lugar a situaciones de discriminación y mensajes que fomenten la confrontación con las distintas minorías del país, incluyendo los inmigrantes y refugiados.
 
Sin embargo, no diría que, en general, en el discurso social y político búlgaro esté instalada la xenofobia y el racismo. No digo que no exista y puedan verse repetidamente episodios de este tipo, pero creo que se trata más de una minoría que hace mucho ruido y a la que se le da mucha publicidad. Principalmente porque saben explotar el discurso emocional, como en el caso de los jubilados que reciben una mísera pensión.
 
Durante el tiempo que viví allí lo que sí sentí es que, influenciados por sus circunstancias históricas, en general, los búlgaros y búlgaras se preocupan con ahínco por conservar sus tradiciones y su cultura. Es como que tienen menos arraigada la costumbre que tenemos en Europa occidental de interesarnos y adoptar elementos culturales de otros países, como en el caso de Estados Unidos. Aunque en las grandes ciudades, por no decir sólo Sofia, creo que poco a poco está cambiando. 


miércoles, 4 de marzo de 2020

Защо пръска кръвта и други стихотворения, Марко Видал

Следните стихотворения бяха публикувани в януарския брой на сп. Нова социална поезия.

Защо пръска кръвта
под тихите чаршафи
в тъмнината
Защо пръска дъждът
по затънтените улици
в полумрака
Защо пръска пикнята ти
когато пикаеш прав
Защо пръска всичко
a пък мене
няма кой
да ме пръска


ЕЖЕДНЕВИЕТО МИ МИРИШЕ
на топла и самотна сперма
която бяга из
изпотените чаршафи
търсейки вратата към
щастието.


Защо?
Защо духа вятърът
а не духам аз?


Семейни срещи IV
Събота вечер. В гей клуб съм. Танцуващото мъжко гого привлича цялото ми внимание. Получавам съобщение на уатсъп. Майка ми ме пита: как си? Какво става с тебе? Мамо в гей клуб съм, отговарям.
И какво? Хареса ли си някой?, попита майка ми.
Еми всъщност да… Падам си по бармана. Но се оказа, че е лесбийка. Една такава мъжкарана, дето прилича на момче. Много е сладка. Млада, с много хубави черти…
И какво от това? Щом ти хареса… Лижи й путето!

На следващият ден получавам ново съобщение от майка ми: какво стана вчера, лиза ли путка за първи път?

Марко Видал.

Подобни стихотворения:

martes, 18 de febrero de 2020

Supervivencia, un poema de Rada Panchovska en búlgaro y en español


ОЦЕЛЯВАНЕ

Докато ледените шапки на планетата
се сгромолясват,
пустините настъпват, фабриките бълват дим,
от който въздухът се задушава,

докато от горите са останали пейзажи,
природните богатства се продънват,
растенията и животните изгубват шанс,

докато ситият на гладния не вярва,
богатите презират бедните или обратното,
докато единици трупат всичко,
милиарди трупат челяд,

планетата бере душа.

Избухва с дремещи вулкани,
рисува ледени цветя върху стъклата,
разнася облаци от прах отровен в зноя.

Дали пък не е време да се върнем в пещерите,
или като космическите бродници
да вперим взор в небесния предел.

SUPERVIVENCIA

Mientras los casquetes polares de nuestro planeta
se resquebrajan,
los desiertos avanzan, las fábricas vomitan humo
del que el aire se asfixia,

mientras que de los bosques ya solo quedan paisajes
los recursos naturales se van extinguiendo,
las plantas y los animales pierden su última oportunidad,

mientras que el ya saciado no cree al hambriento
los ricos desprecian a los pobres o viceversa,
mientras unos pocos acumulan todo,
miles de millones acumulan prole

nuestro planeta sigue agonizando.

Explota con volcanes durmientes
dibuja flores heladas en los cristales
esparce nubes de polvo venenoso en el bochorno.

Quizás vaya siendo hora de volver a las cavernas
o que como vagabundos cósmicos
fijemos nuestra mirada hacia los límites celestiales.


Traducción del búlgaro al español Marco Vidal González

Más poesía:

- Elegías cósmicas
- 2 poemas de Rada Panchovska
- Vladimir Sabourin: 3 poemas de Vladimir Sabourin
- Zhivka Baltadzhieva: Protokolo de Kyoto, Hierba Láctea, Fuga a lo real
- Blaga Dimitrova: Espacios, Futuro Radiante, Impaciencia
- Aycha Zaralíeva: diez poemas
- Jorge Riechmann: tres poemas

martes, 4 de febrero de 2020

сред панелите беше той

сред панелите беше той


на всички търсещи топлина
на любомир


в един дъждовен януарски ден
дълго се катерих по овча купел II


между несанирани соц-блокове
той ме посрещна и вежливо
ми подаде ръка
упъти ме към тях
той ме водеше по една
малка стръмна пътечка


панелите в които
вперих погледа си
едва се забелязваха
те - покрити със зимна мъгла
изчезваха във дъжда


уличката - без паваж
без осветление
към края на уличката
една бедна колибка
лъсваше в тъмнина


когато влязохме в къщата
той направо се съблече
извади си го и ми вика
айде
аз се съблякох също
обаче, след двуминутно лизане
той ме помоли да отида до тоалетна
да си изплакна хуя
защото само ако си го измия
тогава ще ми духа той
когато излязох от тоалетната 
той беше облечен - а аз бях гол
тогава ми поискá 60 лева
ескорт бил
почнахме да се караме
щял да ме пребие
щял да ме ограби
казах му, абе брат, споко
щи дам двайсе лева, повече немам
той за мое учудване се съгласи
тогава порових по джобовете си
двайсетте лева ги немаше


той беше готов да се бием
и държеше за 60те лева
каза ми айде до банкомата
казах му немам карта
как така немаш бе
оставих си я в нас
тогава съзрях
разбойническата му
физиономия
готова за бой


най-сетне ме пусна
аз излязох почти гол
с обувки не обути
и в тъмнината на калната улица
се затичах
със свито сърце
по неподслонените
живи пространства
между дивите

martes, 21 de enero de 2020

En el filo de la aguja, un poema de Ruzha Velcheva en búlgaro y en español



Ruzha Velcheva nace en 1946 en Pavlikeni (Bulgaria). Desde 1956 reside en Veliko Tarnovo. Inginiera de profesión, escribe poesía y ha publicado en revistas como "Lucha" (борба), "Tiempo azul" (синьо време), "Trabajadora" (Работничка), "causa nacional" (народно дело), y otros. Ha publicado desde el año 2000 varios libros, entre los que se encuentra una edición en búlgaro y español, traducido por ella misma, titulado "El vuelo del condor". Fue galardonada en el XVI concurso nacional organizado por el centro cultural Nikola Vaptsarov de Sofía por su poema "En el filo de la aguja" que os presentamos en esta publicación.

НА ВЪРХА НА ИГЛАТА


12 часа в денонощието
7 дни в седмицата
365 дни в годината
нежните женски пръсти следват
танца
на иглата


Въздухът в залата
тежи
от бръмченето
на стотици шевни машини


От взиране очите сълзят
пръстите на ръцете изтръпват
болките в кръста
бавно съсипват тялото


Красиви рокли
скъпи рокли
мечтани рокли
се раждат
от болката
за да отидат
при едни други момичета
които 12 часа в денонощието
7 дни в седмицата
365 дни в годината
живеят без болка
без страх от сметки
и неплатени заеми


Два съвсем различни свята
които се срещат само
на върха
на иглата


En el filo de la aguja


12 horas al día
7 días a la semana
365 días al año


los delicados dedos 
de las mujeres
siguen la danza
de las agujas


El aire del taller pesa
por el traqueteo
de las cientos 
de máquinas de coser.


Los ojos lagrimean de fijar tanto la mirada
los dedos entumecidos
los dolores de cadera
poco a poco van deteriorando
sus cuerpos


Vestidos bonitos
vestidos caros
vestidos de ensueño
nacen del dolor
para ir a parar
a otras muchachas
que 12 horas al día
7 días a la semana
365 días al año
viven sin dolores
viven sin el miedo
de no poder pagar
sus facturas


Dos mundos totalmente distintos
que solamente coinciden
en el filo de la aguja.

Traducción del búlgaro: Marco Vidal

- Trabajadores VI, un poema de Vladimir Sabourin
- Cámara de fotos en Sofía
- Nikola Vaptsarov: Despedida, Duelo
- Zhivka Baltadzhieva: GenES, Hierba Láctea, Fuga a lo real

Búsqueda, un poema de Magdalena Caparovska en macedonio, búlgaro y español

Потрага некогаш: префрлавме хартиени авиончина преку училниците. таблата и кредата не учеа за светот. денес: океан информации ни е хоризонт....